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La lámpara de
filamentos rinde sus últimos servicios, el invento de Edison ha
quedado desplazado por una tecnología que parece realmente
novedosa, las lámparas de bajo consumo basadas en el tradicional
fluorescente, y que tiene su origen en uno de los científicos
más destacados y a la vez más olvidados de nuestra historia,
Nikola Tesla.
Tesla nace en
la ciudad de Smijan, en 1856, siendo por aquel entonces parte
del imperio Austro-Húngaro, hoy forma parte de la República de
Croacia.
Desarrolla
estudios de ingenieria eléctrica en Graz y Praga, y a su
conclusión, la destreza del croata no pasa desapercibida y es
contratado por una empresa norteamericana, primero en su sede de
Budapest y después en Paris por una subsidiaria de
Edison.
En 1884 se
incorpora en Nueva York a la matriz de la empresa de Edison con
el fin de desarrollar avances en el sistema de transporte de
energía continua, pero el ingenio de Tesla le lleva por otros
caminos, y ésto, más los engaños de Edison, incapaz de cumplir
sus compromisos con Nikola, nuestro protagonista se independiza
para desarrollar su invento universal, la corriente
alterna.
En 1887,
conoce al adinerado ingeniero Westinghouse, que adquiere sus
patentes y le contrata para que éstas tuvieran su lugar en la
economía, así, nace la guerra de las corrientes entre Edison,
defensor de la corriente continua y el equipo Tesla-Westinghouse
que defiende la corriente alterna que al final terminará
imponiendose. Del ingenio de Tesla nace la primera central
hidroeléctrica del planeta en las cataratas del Niagara en
1893.
Otra de las
grandes polémicas en las que Nikola Tesla se vió envuelto muy a
su pesar fue la paternidad de la Radio, atribuida a Marconi.
Tesla patentó en 1897 la tecnología de un radiotransmisor que,
al parecer, Giugielmo Marconi utilizó para su invento, en total,
los tribunales norteamericanos fallaron en favor del croata que
para que Marconi inventara la radio, tuvo la necesidad de
utilizar más de una decena de patentes de Tesla, al parecer la
virtud del italiano fue la de encontrar una utilización práctica
que Tesla no había pensado para sus inventos.
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Pero Tesla es
también el centro de un sin número de leyendas, alimentadas por
el hecho de que toda la documentación que Tesla acumulaba tras
su muerte, referida a sus inventos no conocidos, fue incautada
por el gobierno Norteamericano, nunca se hicieron públicos y aún
al día de hoy siguen sin ser desclasificados. Entre otros
inventos que figuran en la leyenda, aunque algunos de ellos, a
la luz de la actual tecnología, serían perfectamente
funcionales, está el de la ENERGÍA
ELÉCTRICA INALAMBRICA, libre
y gratuita, de hecho fue un experimento que intentó
en el principio del siglo XX y que recibió tal cantidad de
zancadillas por parte de las compañías eléctricas del momento,
que terminó por arruinarle. Otros inventos que defendió el gran
genio de Tesla están relacionados con la
TELETRANSPORTACIÓN DE
OBJETOS, las ARMAS DE
ENERGÍA (hay quien defiende que el incidente de
Tunguska fue un ensayo del arma con la que Tesla esperaba
inferir temor en los países beligerantes durante la primera Gran
Guerra para que, conscientes del poder destructor, cesaran en
sus hostilidades), el DESPLAZAMIENTO
GEOMAGNéTICO y sobre todo en la
ENERGíA LIBRE. Nuestro
protagonista murió en enero de 1943 en Nueva York, acosado por
las deudas y destrozado por el trato recibido por sus
coetaneos.
Nuestras
nuevas bombillas nacen del genio de Nikola Tesla, que por su
genialidad y desapego a los lujos materiales, es una de esas
luminarias que la sociedad materialista y traicionera oculta
para esconder su mezquindad, que como en tantas otras
situaciones, usa y destruye.
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