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Y... hasta aquí llegó Mystery Cache

Hidden : 07/22/2019
Difficulty:
2.5 out of 5
Terrain:
1.5 out of 5

Size: Size:   micro (micro)

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Geocache Description:


Gran riada de Valencia

Se conoce como la gran riada de Valencia (en valenciano "la riuà") a la inundación que tuvo lugar el 14 de octubre de 1957. Tal como tituló Las Provincias: “Un diluvio de 500 litros por metro cuadrado convirtió la capital en un mar que arrastró 81 vidas y sepultó la ciudad bajo un millón de toneladas de barro”.

Valencia y el río Turia

Valencia es una ciudad con más de dos milenios de historia, fundada el año 138 a. C. próxima al río Turia y no lejos del mar. Es, por lo tanto, una de las ciudades más antiguas de España y su emplazamiento durante tanto tiempo aprovechó el inigualable recurso de las aguas del río pero, en cambio, también dio origen a un lento pero continuo ascenso del nivel de la llanura con los aluviones que el río acarrea durante las crecidas. Como todas las ciudades construidas sobre una llanura aluvial (una llanura de inundación), sufre la eterna paradoja de un río que es fuente de vida y recurso económico inagotable a través de la agricultura y peligro siempre latente con sus inundaciones esporádicas pero que pueden causar daños muy graves, como en efecto ha ocurrido a través de su larga historia.

Para combatir los peligros de esas inundaciones se creó la Fábrica de Murs y Valls con la finalidad de construir los pretiles del río que comenzaron en el siglo XIV y terminaron en el siglo XVII. Una obra monumental realizada con grandes bloques de piedra picada, elevadas varios metros por encima de los diques naturales del propio río y que hubiera servido para evitar la inundación de 1957 si se hubiera hecho mantenimiento del cauce durante unos tres siglos (XVII - XX), mantenimiento que significaba realizar una limpieza anual de los aluviones depositados en el cauce del río lo que, ha resultado algo sumamente difícil de hacer. Y en el caso de Valencia esta elevación del cauce quedó patente durante la inundación de 1957, cuando las alcantarillas funcionaban como surtidores en algunos puntos de la ciudad (calle Las Barcas, por ejemplo) al funcionar como vasos comunicantes en sentido inverso, es decir, del río a la ciudad: el nivel de las aguas en el cauce del río sobrepasó fácilmente los pretiles construidos, precisamente, porque el fondo del cauce había aumentado de nivel. Y en el caso de la margen izquierda del río (ribera Norte) la situación producida por la riada fue mucho más grave porque la mayor parte de la inundación se dirigió hacia la izquierda, como corresponde a una localización en el hemisferio norte, donde el avance del cauce se produce hacia la izquierda y también las inundaciones tienen mayor importancia hacia este lado.

Historia

El domingo 13 de octubre de 1957, la capital del Turia bostezaba bajo un techo plomizo, entre sus 35 semáforos y apenas cuatro gotas caídas del cielo. Los valencianos se debatían entre la sesión final de 'El último cuplé' en los cines Lys, un clasicazo como 'Sissi emperatriz' en el Goya o la trepidante 'Duelo en la Jungla' del Capitol. Otros pasaban el rato en cafés y plazas leyendo la prensa, deleitándose con la primera foto publicada del 'Sputnik', el satélite soviético que resultaba ser poco más que una bola de metal con tres antenas. No pocos oían al Valencia por la radio, de partido en San Sebastián, o al Levante en vivo en el estadio de Vallejo. Los hay que preferían ahorrar para visitar al día siguiente las eternas rebajas de almacenes Gay y hacerse con unas medias cortas de nylon a 27,50 pesetas o cuatro cacerolas a 75 pesetas. O soñar con ser uno de los 200 valencianos apuntados en lista de espera para comprarse un lujoso Seat 600. Mientras Valencia languidecía de ocio y 'bon vivant' (pese a la pobreza extendida de la época), en el interior de la provincia, aguas arriba del preciado río Turia, se gestaba un monstruo de agua, barro, cañas, destrucción y muerte.

«Señor gobernador: llamo para informarle de que el río viene muy fuerte. Se está saliendo sobre las huertas, llega a la población y tiene una furia nunca vista. Esto es grave. En unas horas tendrán en Valencia una gran riada». Fue una de las primeras llamadas de alerta recibidas en el Gobierno Civil. En Valencia capital apenas había llovido, pero hacía más de 30 horas que diluviaba en Llíria, Picassent, Alcublas, Tuéjar o Chelva. Hasta 500 litros por metro cuadrado. El Camp de Turia alimentaba en silencio al gigante de agua y barro que en la madrugada del 14 de octubre de 1957 barrió la ciudad de Valencia. En una época con 50.000 teléfonos en la urbe, sin la inmediatez de hoy de las redes sociales y la celeridad del 'whatsapp', el infierno se echó encima sin que nadie pudiera alertar ni evitarlo. Las crónicas de la época recogen una vivencia que plasma a la perfección lo que sufrieron los valencianos. Sitúense en el cruce del puente de Aragón con la Gran Vía y Jacinto Benavente.

Pasan unos minutos de las 12 de la noche. 14 de octubre de 1957. Imagínense en la piel del vigilante de la Torre del Turia, en obras. «Oyó una especie de ronco rumor en la calle y se asomó preocupado. La encrucijada estaba oscura y solitaria. Su sospecha se hizo mayor cuando olfateó en el aire un rastro inconfundible de humedad». El guardia bajó a la calle, se acercó al pretil y avanzó las manos hacía el vacío. «En cuanto sus dedos sobrepasaron el borde de la piedra tallada, el frío del agua le dijo lo que los ojos vislumbraban, los oídos delataban y el corazón temía». Con el río Turia rugiendo ya a pie de calle, «retrocedió con espanto un par de metros», justo cuando la primera ola del titán de agua y barro lamió Jacinto Benavente. En lo que hoy es el complejo administrativo Nou d'Octubre, entonces la cárcel modelo, un lugar de castigo se tornó en espacio de vida para los 124 adultos y niños que encontraron refugio tras sus muros, muchos ayudados por los presos a subir con cuerdas. Se fue la luz. Se quedó la ciudad sin agua. Y los puentes de Campanar y de Exposición volaron como si fueran de papel. Como castillos de naipes fueron arrastradas 80 chabolas levantadas junto al puente de San José. Junto a la pasarela vivía un matrimonio. Intentaron huir con un carro. Y llegó la gran riada. El matrimonio se salvó abrazado a uno de los bolos de piedra que aún hoy luce el pretil, desde las dos de la madrugada a las diez de la mañana, diez horas de angustia imposibles de imaginar. 

Se originaron dos ondas de crecida sobre Valencia, la primera de 2.700 m⊃3;/s y una velocidad media de 3,25 m/s; la segunda, más violenta, de 3.700 m⊃3;/s y 4,16 m/s, inundando la mayor parte de la capital valenciana. Como dato curioso, la zona próxima a la Catedral quedó libre de las aguas, lo que demuestra lo acertado del emplazamiento original. Es posible que esta zona algo más elevada sea el motivo por el que el cauce del Turia formó una amplia curva a manera de semicírculo en torno a la ciudad, a la cual rodea hacia el norte, quedando esta zona de la Catedral en el centro. En cambio, la zona de la calle de las Barcas, cuyo nombre obedece a que constituyó un atracadero para las embarcaciones que remontaban el Turia en la antigüedad, no sólo se inundó sino que los colectores de drenaje actuaban como surtidores al quedar el nivel de las aguas del río por encima de la calle, agravando así los enormes daños ocasionados por la inundación.

Fue un día de héroes anónimos. Como los más de 3.000 miembros del Ejército que durante mes y medio lucharon a pala y capazo para limpiar el millón de toneladas de barro que se calcula que cubrieron la ciudad.

Consecuencias

Tras esta riada se desvió el cauce del Turia al sur de Valencia, por el llamado Plan Sur, dotándolo de una capacidad que se calcula en 5.000 m⊃3;/s, además de otras obras menores de regulación del río. Las alturas alcanzadas durante la riada en algunos lugares de la ciudad fueron muy variadas. Desde los 40 centímetros en la avenida Reino de Valencia hasta su punto álgido en la calle Doctor Olóriz, donde tendremos que restar la altura alcanzada en Conde de Montornés en metros sin decimales para resolver la última cifra del mistery. De hecho, las fuertes lluvias afectaron también a otras zonas de la provincia de Valencia. El barranco del Carraixet, con un cauce muy amplio cuando baja de la Sierra de Calderona y alcanza las tierras de llanura (casi 200 m de ancho entre Bétera y Moncada) también se desbordó y sus aguas se juntaron con las del Turia antes de llegar al mar, cerca de Alboraya.

Aquella “gota fría” del 57 sería la última, la que acabaría por colmar el vaso, siendo la consecuencia principal la transformación desde aquel entonces de la ciudad con la ejecución del denominado Plan Sur, o también llamado Solución Sur, una medida preventiva consistente en el desvío del trayecto del río desde la localidad de Cuart de Poblet hasta su salida al mar Mediterráneo. Hoy, aquel viejo cauce ha quedado transformado en uno de los jardines naturales más visitados de la ciudad, con sus cerca de ocho kilómetros de zonas verdes.

Fuentes: Wikipedia y Las Provincias

Sobre el mistery:

Para resolverlo deberéis visitar los seis waypoints que hemos añadido y que tienen que ver con la riada:

  1. N 39° 28.433 W 000° 22.172

    Cuenta las letras de la primera fila, resta uno y quédate con las unidades.

  2. N 39° 28.436 W 000° 22.245

    Suma todos los dígitos de la fecha (sólo la fecha) y reduce a una sola cifra.

  3. N 39° 28.424 W 000° 22.256

    Cuenta las letras de la tercera línea y quédate con las unidades.

  4. N 39° 28.782 W 000° 22.766

    Sin tener en cuenta el año, contar cuántas palabras tiene el cartel.

  5. N 39° 28.861 W 000° 22.798

    Cuenta las letras de las dos primeras líneas (las letras más grandes). Quédate con las unidades.

  6. N 39° 29.005 W 000° 22.814

    Busca el azulejo e intenta hacerte una idea de cuántos metros alcanzó el agua.

Ahora sólo os falta poner las coordenadas: N 39º 29.A(C+E+B)A W 0º 22.DFB

¡Suerte y no os ahoguéis!

 

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