Os propongo un recorrido de notable interés natural por tratarse de
uno de los últimos enclaves en que se conserva razonablemente bien
la vegetación autóctona del sureste madrileño. Aparte de lo cual
supone un agradable paseo por un camino cómodo y prácticamente
horizontal. Quien desee adentrarse más allá en el conocimiento
de esta zona verá que hay numerosos caminos que le permitirán
alargar esta corta excursión y seguir disfrutando del lugar.
El monte Dehesa El Carrascal, en Arganda del Rey, a unos 30 km de
Madrid, es un reducto en el que podemos disfrutar del bosque
esclerófilo mediterráneo o encinar manchego, dominado por la encina
(Quercus ilex subsp. ballota), a la que acompaña la
coscoja (Quercus coccifera) y también el quejigo (Quercus
faginea), éste último en zonas de vaguada más húmedas. Las tres
especies del género Quercus se distinguen fácilmente tanto
por sus hojas como por las bellotas. La coscoja tiene hojas más
pequeñas, pinchudas y de color verde intenso, más brillante el haz.
Sus bellotas tiene cápsulas con escamas salientes y puntiagudas. En
cambio, la encina tiene hojas menos espinosas, las superiores sin
espinas, de color más gris azulado y con el envés afieltrado. La
cápsula de la bellota tiene escamas aplicadas, no salientes. Por
último, el quejigo tiene las hojas mayores y menos coriáceas,
siendo la única en que son marcescentes, es decir caedizas pero no
en otoño como otros robles, si no que la pierden poco a poco,
llegando secas hasta la primavera siguiente en que salen las
nuevas.
Esos colores nos permitirán distinguirlas también a distancia, ya
que forman, junto a otras varias especies, un mosaico de colores en
el paisaje.
En otoño e invierno veremos los colores amarillo y luego ocres de
las hojas secas de los quejigos, los verdes vivos de las coscojas y
los grisáceos, más apagados, de las encinas.

Más de la mitad del área total fue además reforestada con pino
carrasco (Pinus halepensis) en los años cincuenta. A lo
largo del recorrido se podrán apreciar aún las terrazas en que se
realizó esta repoblación conforme a la técnica empleada en la
época.
En especial por su interés botánico, El Carrascal fue incluido en
el "Parque Regional en torno a los Ejes de los Cursos Bajos de los
Ríos Manzanares y Jarama", más conocido como Parque Sureste para
abreviar, estando parte de su superficie considerada como Zona B de
reserva integral. En el recorrido propuesto tan sólo se recorre una
pequeña parte del extremo septentrional de la zona, que cuenta con
un total de unas 230 Ha, en las que encontraremos áreas arboladas y
otras de matorral mediterráneo con especies de jaras y estepas
junto a numerosas aromáticas y multitud de especies herbáceas que
componen el rico cortejo florístico del bosque mediterráneo.
Amplias zonas están ocupadas por atochares de esparto (Stipa
tenacissima), muy característica de la región y también veremos
retama de bolas (Retama sphaerocarpa), que forma parte del
matorral de sustitución. Sin duda la mejor época para visitar El
Carrascal se extiende a lo largo de la primavera y todo el verano,
en que se va sucediendo la floración de las numerosísimas especies
que allí podemos encontrar, incluyendo al menos media docena de
especies de la familia de las orquídeas (de los géneros
Ophrys, Orchis y Aceras).
Además de la flora, tiene interés observar los terrenos por los que
pasaremos, incluso antes de dejar del coche. Por la carretera
veremos suelos blanquecinos, ricos en margas calcáreas y, en
algunas partes incluso con yesos. Por encima de lo anterior hay
niveles formados por gruesos cantos rodados de cuarcita de colores
ocres. Obsérvalo, tiene... importancia. La parte superior (donde no
se llega en la ruta indicada aquí) muestra calizas lacustres que
definen la superficie del páramo. Calizas y yesos se explotaron en
otras épocas para obtener cal viva y yeso de construcción,
respectivamente, mediante su calcinación en hornos alimentados con
leña procedente de la cubierta forestal de quercíneas. Aún se
conservan algunos restos de estos hornos en la zona. A lo mejor ves
alguno [;-)].
Para llegar al punto de inicio, cuyas coordenadas son las iniciales
del caché, hay que tomar la autovía de Valencia A-3 y dejarla en la
salida 28 Arganda – Morata de Tajuña, siguiendo en dirección a
Arganda del Rey por una carretera, la M-313, con algunas curvas. Al
llegar al inicio de la zona urbanizada, en la primera glorieta, hay
que girar a la derecha y seguir las indicaciones del GPS hasta el
primer punto.
-
N 40º 17.365 W 3º 26.427 - Aquí podemos dejar el
coche frente a un gran cartel de color azul que indica la situación
de este monte. Desde este punto hay alrededor de 1 km hasta el
caché yendo por el camino más largo.
Observa el contenido del cartel y cuenta las letras, tanto
mayúsculas como minúsculas, del rótulo de mayor cuerpo de
entre todos los rótulos que contiene; el número de letras grandes
es el valor X para la siguiente parada. A esas mismas letras
asígnales un valor numérico correspondiente a su posición en
el código de desencriptación de geocaching (A ó N es 1; B u
O es 2, etc...). La siguiente tabla puede facilitarte la tarea
(¡cuidado! en la tabla hay casillas de más para no dar pistas y los
espacios no cuentan):
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Rótulo |
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Orden |
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3 |
4 |
5 |
6 |
7 |
8 |
9 |
10 |
11 |
12 |
13 |
14 |
15 |
16 |
17 |
18 |
19 |
20 |
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Valor |
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Sustituye las letras por su valor para obtener las coordenadas del
punto siguiente:
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N 40º 17.(X)(13a+ 3a) - W 3º
26.(3a— 1a)(1a+
9a)(5a—10a)
¡Uff! esto se pone difícil. Aquí parece no haber nada. Como se
suele decir: para encontrar la siguiente pista tendrás que irte
al quinto pino y buscar hasta debajo de las piedras...
-
Cuando encuentres la pista anterior te dará las coordenadas de lo
que fue la ubicación original del caché antes de su expolio,
situado en los restos de un antiguo horno en el que se calcinaba
roca caliza para obtener la cal para construcción. El nuevo caché
está a poco más de 200m de este horno. Para encontrarlo, a esas
coordenadas antiguas debes restar:
-
0.037' de latitud
-
0.143' de longitud
Una vez encontrado, en este punto hay varias posibilidades además
de retornar por el mismo camino:
-
Volver a la encrucijada donde se encuentra el horno y, siguiendo
aproximadamente rumbo 240, hay un camino que continúa adentrándose
en el Carrascal.
-
Desde ese mismo punto, en rumbo 55 hay un atajo que enlaza con el
camino que trajimos tras salvar una pendiente pronunciada.
-
Regresar a N 40º 17.036' W 003º 26.173' y continuar subiendo
el sendero que trajimos desde el horno. Lo que supone una
alternativa muy recomendable pues no alarga demasiado el regreso y
permite una panorámica más amplia del Carrascal. El camino remonta
una zona del bosque más cerrada y hay que girar a la izquierda al
coronar la cuesta, tomando una pista ancha de regreso a lo largo de
la cual tenemos buenas vistas de la zona.
Inicialmente el caché antiguo contenía:
Para dejar: lápiz, goma, sacapuntas, libro de visitas y carta
geocaching. Para llevar: Certificado 1er Geocacher. Para
cambiar: material de papelería (portaminas, tijeras, pinza
sujetapapeles, grapadora), imán "Corocota", Muñeco que ríe,
pastilla jabón y muestra de Aragonito con folleto explicativo.
El nuevo caché El Carrascal 2.0 contiene:
Certificado para el primer geocacher que lo encuentre de nuevo,
hoja de pegatinas de Cars, despertador infantil (sin pila), Lupa de
mano, candado pequeño, bolígrafo de cuatro colores, auriculares de
Renfe, bote con figuritas de roscón, muestra de aragonito,
jaboncito de hotel, libro de firmas, lápices, sacapuntas y goma de
borrar.
Y el mejor regalo que es este pedacito de naturaleza cerca de la
ciudad. Espero que os guste el caché y, sobre todo, que
disfrutéis del paseo.