
CASTILLO DE AREVALO
C
astillo es una palabra que, etimológicamente, proviene del latín
"castellum" cuyo significado es fortaleza, diminutivo de
"castrum" que quiere decir campamento
fortificado.
El castillo es un edificio o conjunto de edificios cercados de
murallas, baluartes, fosos, puente levadizo otras fortificaciones.
Estas construcciones de carácter militar son típicas de la Edad
Media y solían edificarse en lugares elevados por razones
estratégicas para su mejor defensa, o también dentro de un núcleo
urbano, dominándolo desde su parte más alta, en cuyo caso toda la
villa estaba generalmente amurallada, formando un sistema defensivo
con el castillo propiamente dicho.
Estas fortalezas desempeñaron un papel importante en la Edad Media
dentro del feudalismo como sede del señorío, donde no faltaban
lujosas dependencias para la vivienda del orgulloso señor que
blasonaba con sus armas la puerta y ondeaba su pendón en lo alto de
la torre del homenaje. En los alrededores
del
castillo había pequeños poblados de campesinos que servían al señor
y que en tiempos de guerra buscaban la protección del
castillo.
Al comienzo de la Edad Media los castillos eran simples torres
hechas con empalizadas de madera, pero con la aparición del sistema
feudal se empezaron a levantar fortificaciones de piedra para fines
militares.
La construcción de los castillos va evolucionando a lo largo de su
historia, siempre partiendo de dos elementos fundamentales: las
torres y los muros.
Entre los elementos más importantes de un castillo citaremos los
siguientes:
o
La torre principal, llamada "del
Homenaje", es la residencia señorial, símbolo del
poder y a la par el último reducto fuerte en la
defensa.
o
La "muralla" o muro forma un recinto exterior cerrado y continúo
para protección de la torre. Se complementa la muralla con otras
torres adosadas de formas cilíndricas, cuadradas o poligonales que
aseguran el flanqueo
y los ángulos de tiro para proteger las cortinas.
o
El exterior del muro estaba rodeado, generalmente, por un "foso",
seco o con agua, que sólo puede salvarse por un puente levadizo.
Los accesos se complicaban mediante portales en recodo, cerrados
por rastrillos.
o
En el interior del edificio, con el paso del tiempo, se van
introduciendo modificaciones para hacer más cómoda la vida de sus
habitantes y facilitar su defensa. No faltan las "cisternas para
recoger el agua de lluvia y resistir largos asedios, ni los
almacenes para guardar grano y víveres, cobertizos para el ganado,
alojamientos par la tropa, mazmorras e incluso en algunos se han
encontrado letrinas (castillo de Aunqueospese).
o
La "plaza de armas", de forma generalmente cuadrada, donde formaba
la tropa.
o
El "adarve" o camino de ronda que recorría la muralla, con sus
troneras y saeteras, a través de las cuales disparaban sus armas
los defensores.
A partir del siglo XV, con la aparición de la artillería, los
castillos van perdiendo su función estratégica y los señores
emigran a las cortes dejándolos abandonados.
CASTILLA
En España, las circunstancias históricas, hacen que a partir del
siglo IX se comiencen a construir los primeros castillos. Los de la
Marca
Hispánica y los Pirenaicos responden a una influencia
europea. En Andalucía (llamados "alcazabas")
se difundió la fortificación musulmana con una sabia influencia
bizantina.
Las diversas etapas de la Reconquista en la Península Ibérica
dieron lugar al establecimiento de poderosas líneas defensivas de
castillos. La Corona de Aragón levantó castillos en todas las
tierras mediterráneas: Sicilia, Nápoles, Chipre y
Grecia.
Terminada la Reconquista esta profusión de castillos, más que
defensa del territorio recuperado y auxilio de la Corona, vino a
ser exceso de poderío de una ambiciosa clase noble privilegiada, y
por tanto una amenaza para el poder real, que llegó a verlo
claramente y ordenó el desmantelamiento de muchos de
ellos.
Pero es en Castilla donde se construyeron los castillos más
grandiosos y de mayor valor artístico. Los guerreros castellanos,
cuando recuperaban un territorio, edificaban enseguida un castillo
para defenderlo. Tantos se construyeron que el rey Alfonso X El
Sabio llegó a decir: "España era segura e batida de
castillos". De ahí viene el nombre de esta Comunidad: Castilla,
que quiere decir "tierra poblada de
castillos".
Aunque en la actualidad quedan restos de más de quinientos
castillos y fortalezas por toda la Comunidad, sólo un centenar se
encuentran relativamente "bien conservados". Entre los más
importantes y que tuvieron un mayor protagonismo histórico
citaremos los siguientes: Arévalo, Coca, Cuéllar,
Peñafiel...
En la actualidad y como consecuencia del paso del tiempo la mayoría
han sufrido numerosas reformas, otros están en estado ruinoso y los
más han desaparecido. El uso y propiedad de los que aún se
conservan es muy variado, pues unos pertenecen a particulares y
están siendo utilizados como vivienda o convertidos en hoteles,
otros son municipales y se usan para realizar actividades
culturales en periodos estivales y el resto son del estado y se han
convertido en museos ....
CASTILLO DE ARÉVALO
HISTORIA
S
ituado estratégicamente entre los ríos Adaja
y Arevalillo, este castillo fue patrimonio real y como consecuencia
no es de extrañar, a lo largo de su historia, la presencia en la
villa de Arévalo de los reyes castellanos. Fue llamado
"célebre
fortaleza del Adaja" en algunos libros de
historia.
De los personajes ilustres que vivieron en este castillo, el más
importante fue sin duda alguna, la reina Isabel I de Castilla, que
según nos lo cuentan las crónicas de la época, pasó aquí algunos
años de su infancia.
A mediados del siglo XIV es junto con los castillos de Medina del
Campo, Tordesillas y Sigüenza uno de los lugares donde Pedro I el
Cruel recluirá a su mujer, Dª Blanca de
Borbón,
abandonada por el monarca, recién celebradas las bodas reales, en
el año de 1353.
Enrique IV, en 1.462, crea el Ducado de Arévalo para D. Álvaro de
Zúñiga, condestable
de Plasencia, como recompensa a la fidelidad hacia su padre, el
rey Juan II. En estos años D. Álvaro construye, según consta en
testamento, una fortaleza en la villa de Arévalo, identificada
con el castillo actual.
En 1.479 D. Álvaro entrega a la reina Isabel I de Castilla, a la
que había apoyado en sus aspiraciones al trono, la villa de
Arévalo. Durante el transcurrir del año 1.480. la reina se lo devuelve al noble, hasta su muerte en
1.488.
A partir de ese momento, el castillo es utilizado como prisión de
personas ilustres. Sucesivamente pasan temporadas en él y por
diversas causas los siguientes personajes: D. Fadrique Enríquez por
orden de Isabel I de Castilla; D. Juan Palafox y Mendoza, marqués
de Ariza, durante el reinado de Felipe II; Pedro Téllez Girón,
duque de Osuna y Guillermo de Nassau, príncipe de Orange, en
tiempos de Felipe IV.
Durante la Guerra de Sucesión y de la Independencia se va
arruinando poco a poco, desvinculándose de la propiedad real en las
Cortes de Cádiz ( 1.812 ), siendo
utilizado como cementerio.
En el siglo XX pasa a propiedad estatal adscrito al S.N.T.
( Servicio Nacional del Trigo )
dependiente del Ministerio de Agricultura, que lo restaura para
convertirlo en silo, almacén de material, lugar de reuniones y
museo de cereales.
Este castillo ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico el 21
de marzo de 1.970.
ARQUITECTURA.
El castillo original sería construido en el siglo XIV y formaría
parte de la defensa de la ciudad, de cuyas murallas apenas quedan
restos. Su construcción fue iniciada en estilo mudéjar, típico de
esta zona, pero posteriormente se reforzó con piedra de sillería,
dejando la parte superior de ladrillo.
El castillo actual es una construcción de planta pentagonal
edificado en un extremo de la población, al borde de una pequeña
meseta, sobre la confluencia de los ríos Adaja y Arevalillo. Su
estructura, de influencia claramente italiana, es sólo una parte
del castillo original. Está formado por dos recintos yuxtapuestos:
uno rectangular y otro triangular, de lo que resulta una forma
pentagonal irregular.
Las esquinas están defendidas por torreones circulares; la torre
del homenaje de proporciones colosales y un quinto cubo que ya no
existe, pero enmascarado por una restauración que introdujo
elementos arquitectónicos arbitrariamente.
Los muros son, en su parte inferior, de sillería material sacado
probablemente de un castillo anterior, y en su parte superior de
ladrillo, elemento característico
de estas tierras.
La torre del homenaje es de planta semicircular peraltada toda ella
de sillería, aunque hoy en día tiene remates de ladrillo, como
consecuencia de las últimas restauraciones llevadas a cabo. Las
troneras fueron edificadas en el siglo XVI al convertirlo en
prisión.
A lo largo de su parte superior se suceden garitas y matacanes
ciegos, similares a los del castillo de Coca, lo que hace suponer
que sean obras del mismo arquitecto anónimo.
El emplazamiento está desfigurado, pues la parte que da a la
población, la más débil por su accesibilidad, debía tener un foso,
complemento esencial para sus cañoneras a ras de
suelo.
Torre del
Homenaje.
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