TOLEDO EXTRAMUROS: VEGA BAJA
La zona de la Vega Baja es un amplio territorio situado al norte
del casco histórico con más de cincuenta hectáreas. Espacio casi
horizontal, delimitado en su margen izquierda por el río Tajo y en
el norte y este por los cerros que rodean la ciudad por esta
zona.
En la edad de Bronce hay un poblamiento ocasional de la zona y
las excavaciones realizadas en el circo romano evidencian que,
antes del siglo I d.C., puedo tener un uso relacionado con
actividades mercantiles y públicas. En época romana tuvo una
ocupación de la que quedan restos importantes. A comienzos del
imperio, se construyen los principales edificios lúdicos de la
ciudad. El circo tiene su importancia histórica por el hecho de ser
uno de los mejor conservados de la Hispania romana y el único del
siglo I que se mantiene sin grandes reformas.
Hacia el año 400 se celebra en Toledo el I Concilio de Toledo.
Toledo no era entonces una ciudad pequeña y en decadencia, sino más
bien todo lo contrario.
A comienzos del siglo V, antes que los visigodos, otros pueblos
germanos -suevos, vándalos y alanos- entraron en la Península
Ibérica y durante un cierto tiempo se dedicaron a saquearla.
Posteriormente se asentaron en ella, posiblemente mediante un pacto
con el poder romano que no tuvo más remedio que aceptar su
presencia. Fue el rey Atanagildo el que fijó definitivamente la
sede de la corte en Toledo a mediados del siglo VI. Durante el
reinado de Leovigildo la ciudad adquiere de manera efectiva su
concidión de sede regia. En esta época se levantaría,
probablemente, un conjunto palatino con iglesia y ceca,
probablemente una iglesia para el obispo arriano que posteriormente
se consagraría al rito católico y sería la catedral de Santa María.
Según algunos autores, el suburbio fue el lugar elegido para la
construcción del complejo palatino visigodo por muy diferentes
motivos.
La conversión del pueblo visigodo al catolicismo, de una manera
oficial, tuvo lugar en el III Concilio de Toledo, el cual,
presidido por el obispo Masona de Mésona de Mérida y con la
asistencia de sesenta y dos obispos, se reunió el 8 de mayo del año
589. Tras la derrota de don Rodrigo, último rey visigodo, a manos
de los musulmanes en la batalla de Guadalete, la monarquía visigoda
desapareció y Toledo, el 11 de noviembre del año 711, cuando, según
la tradición, Tariq entró en ella, dejó de ser la ciudad real y
sede de la corte que durante siglo y meduio había sido, para pasar
a ser una ciudad más de la nueva entidad política que se iba a
constituir, al-Andalus, aunque siempre de las más destacadas. La
ciudad se irá adaptando a un nuevo modelo de urbanismo más acorde
con la sociedad musulmana. Los geógrafos musulmanes hablarán de
ella como la ciudad de los reyes, Madinat-al-Muluk.
La importancia de lo que Toledo había sido en este momento
histórico se conserva en épocas posteriores. Y así cuando Alfonso
VI conquista Toledo en 1085 se intitula como Imperator totius
Hispaniae o como Imperator toletanus. Los almorávides y almohades
sometieron a la ciudad a numerosos asaltos durante el siglo XIII
por lo que la Vega como zona insegura queda fuera del proceso de
consolidación de la ciudad en este período. La zona se utiliza como
necrópolis con espacios diferenciados según las comunidades. La
comunidad islámica, ahora convertida en mudéjar utiliza la zona del
circo hasta el siglo XV. En la zona del Pradillo de San Bartolomé,
al oeste, se sitúa el fonsario judío y junto a la ermita de San
Ildefonso y de Santa Leocadia el cementerio cristiano de la
comunidad mozárabe.
El complejo visigodo de Santa Leocadia dio lugar a dos templos:
el de Santa Leocadia que en 1121 estaba ruinoso y en 1162 se
restauró para una comunidad de canónigos regulares y el de San
Ildefonso, del que sabemos que existía en 1209 y que tuvo culto
durante la Edad Media. La iglesia de San Pedro y San Pablo
pretoriense se recupera para el culto llamándose San Pedro el Verde
desde 1124.
Wyngaerden nos deja una vista de la zona en sus grabados de
Toledo. En el plano de Arroyo Palomeque, de principios del siglo
XVIII, la Vega aparece como un lugar amplio en el que se conservan
algunas edificaciones. En una zona próxima a la puerta de Bisagra
todaví se mantiene el Brasero de la Vega y restos del circo romana.
A finales del siglo XVIII surge la Real Fábrica de Espadas. A
comienzos del siglo XIX las tropas francesas ocupan como cuartel el
convento de San Bartolomé que será incendiado y demolido un
1845.
Las ermitas de San Ildefonso y del Cristo de la Vega sufrieron
daños pero fueron restauradas para capilla del cementerio del
Hospital de la Misericordia y del nuevo de capitulares
catedralicios hasta que en 1836 se decidió la construcción del
Cementerio General en el extremo norte de la Vega Baja.
Los planos del siglo XIX y XX de Toledo nos muestran una zona de
explotaciones agrícolas y ganaderas. Tras la desamortización de los
bienes municipales en 1855 se acabó el régimen de explotación de la
zona. La primera urbanización de la zona se da con la construcción
del paseo de los Canónigos sobre las ruinas del circo romano en
dirección al Cristo de la Vega. Tras la guerra civil, Regiones
Desvastadas construye un conjunto de viviendas en la Avenida de la
Reconquista dejando libre la amplia zona de la Vega Baja.
Las excavaciones realizadas en la zona en los últimos años ponen
de manifiesto la importancia arqueológica de la zona y llevan al
gobierno regional a declarar la zona como BIEN DE INTERÉS CULTURAL
con la categoría de YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO poniendo en marcha un
proyecto de desarrollo cultural de la zona.
Un territorio unido a la historia y a la cultura de la ciudad de
Toledo que como tal debe investigarse y mantenerse.
La información se ha obtenido de TOLETUM VISIGODO.
CAMPUS FÁBRICA DE ARMAS (UCLM)
Si no es fin de semana os aconsejamos dar un paseo por el campus
universitario de la fábrica de armas. Según me he enterado
recientemente está prohibido hacer fotos sin haber pedido permiso
(no me preguntéis la razón), pero ya que estáis aquí merece la pena
recorrer esta antigua fábrica de armas.
CACHÉ
El caché se encuentra situado muy cerca de la entrada al
yacimiento. Acuérdate de llevar algo para firmar.