El pueblo de Torla se
encuentra a las puertas del Valle de Ordesa, lugar obligado de
paso para adentrarse en este maravilloso paraje del Parque Nacional
que tantos y tantos visitantes acoge durante todo el año, pero
principalmente durante la época estival.
Torla, con su encanto
particular, sus calles empinadas, sus casas típicas del Pirineo
Aragonés y sobretodo sus gentes amables y acogedoras, siempre con
una sonrisa en sus caras cuando algún visitante les pregunta o
necesita ayuda.

En Torla podemos
encontrar a los descendientes del hombre más alto del Pirineo
Aragonés, así como unas tascas y restaurantes que hacen la estancia
de aquellos que paran aquí, muy agradable.
También tiene Torla un
museo Etnológico, el cual es digno de ser visitado para conocer las
costumbres y quehaceres de las gentes del lugar, así como un
mirador justo sobre el pequeño tunel que hay que atravesar si
quieres ir al Parque Nacional sin entrar en el pueblo.

Desde este mirador,
tranquilo y apacible, se pueden observar desde el rio que circula
sereno y tranquilo un poco más abajo, hasta los campos verdes todo
el año y los montes que nos rodean a un lado y a otro.
