El túnel chico, está situado entre pos puntos kilométricos 77 y 78 de la línea férrea Palazuelo Empalme - Astorga y es uno de los dos que tiene la línea en su paso por la ciudad de Béjar. Es un pequeño túnel recto, de unos 150 metros de longitud y dispone dos salvavidas, a cincuenta metros de cada boca, la construcción se realizó dinamitando la roca granítica base de la montaña y construyendo el tubo a base de mampostería y sillería, las bocas tienen buena labra de sillería de granito. La especial orografía de la ciudad necesitó la horadación de los dos túneles, la construcción de puentes, trincheras y taludes para acceder a la en otros tiempos, industrial ciudad, que los tiempos modernos, de desarrollo, de especulación, de globalización, de crisis y de olvido arrollaron, dejando leyendas, un entorno natural excepcional y una historia grande de España como hay pocas. La construcción del túnel, de la línea, nació del interés de la compañía ferroviaria M.C.P. (Madrid – Cáceres – Portugal) por ampliar su red con una línea entre Plasencia y Astorga, a la que llamaban “Transversal”. En 1882 salen a subasta las obras de la nueva línea y la concesión la obtiene Don Ramón María Lobo, al poco, es transferida a la compañía creada a propósito. “Ferrocarriles del Oeste de España”. Las dificultades económicas de la época, impiden que den comienzo las obras, hasta que se crea una nueva compañía “Explotación de los Ferrocarriles de M.C.P. y del Oeste” que acomete el proyecto, siendo dirigido por los hermanos Felipe y Mauricio Bonau, ingenieros franceses que dieron el aire galo a las construcciones de toda la línea y que también participaron en las obras del canal de Suez. Las obras se realizaron en tres tramos, separadas por el túnel grande que atraviesa la ciudad, en 1894 se terminando el tramo de Plasencia a Béjar y en febrero 1896 el de Béjar a Salamanca. El 21 de Julio de 1896 se concluyó toda la línea de Palazuelo Empalme a Astorga. El túnel chico, vio pasar el tren inaugural que salió de Plasencia a las 4 de a madrugada llegando a Salamanca a las ocho cuarenta y cinco con autoridades nacionales abordo. La línea funcionó durante casi cien años, dejando de prestar servicio para viajeros, en el cierre de líneas del año 1985, manteniéndose el trafico militar y de mercancías hasta su cierre definitivo en que quedaron sus carriles, balasto, trincheras, taludes, puentes, estaciones y este túnel, en total abandono. El masivo cierre de líneas fue impulsado por las directrices del banco Mundial, que es tristemente famoso por abocar a mas de un país a la pobreza mas absoluta mientras son saqueados sus recursos naturales por las multinacionales. La suspensión del servicio vino acompañada de promesas de construcción de infraestructuras, principalmente la autovía de la plata, en 2009 se está materializando la promesa, 25 años se ha tardado en cumplir, 25 años de retraso de desarrollo frenado, de desventaja, de olvido. Aquél primero de enero se cerraron mas de 3000 Km de líneas acusadas de ser deficitarias, pero curiosamente solo se cerraron las no radiales, manteniendo otras mas deficitarias pero que conectaban con el centro. Para Castilla y León supuso la pérdida de un tercio de los kilómetros que tenía, en aquel cierre masivo, algunos vieron la preparación de un vertebración del estado tendente a la centralización de la población, a la disminución de servicios en la periferia, los peores vaticinios se han visto superados en tiempos cercanos y que ha supuesto un mayor deterioro de regiones ya de por si, históricamente marginadas. Este caché es el recuerdo de las noches de invierno en la estación de Béjar, esperando la llegada del ferrobús de Salamanca, cuando se le veía entrar en el túnel chico ya no tardaba en llegar, también de las locomotoras 333 y de las manifestaciones en defensa de la línea habidas en 1987. Desde el 85, el saqueo, los desprendimientos de tierra y la invasión por parte de la maleza, dan a todas las infraestructuras de esta línea un aspecto fantasmal que entristece a los que aman este medio de transporte, esta tierra. El cofre es uno pequeño, que se encuentra dentro del túnel, por lo que es conveniente llevar linterna, el tránsito por el interior se puede realizar sin luz artificial, puesto que en días soleados con la natural es suficiente, pero para localizar el caché si es necesaria. Aunque no tiene peligro, hay que extremar la precaución. Los niños pueden llegar a tener miedo o pasárselo en grande, pero hay que poner mucha atención a los tropezones ya que el balasto y las traviesas de madera son un firme irregular en casi todo el túnel. El caché no está en las coordenadas indicadas, que corresponden a las de la boca del lado de Astorga, para localizar el cofre hay que decodificar el texto encriptado y acceder por uno de los dos senderos que se inician a cada lado del túnel, el del lado de Palazuelo implica atravesar dos tercios y el del de Astorga solo un tercio. Inicialmente contiene Libro, lápiz de emergencia y anilla Toro Rosso, minas 0,5 Faber Castell, llavero Kutxa, carrete fotográfico, chapa de Soria, chapa “haz el amor, no la guerra”, calendario 2009 ecoturismo, pin de CEBE (Centro de Estudios de la Batalla del Ebro de Gandesa, Tarragona), monedas de; Venezuela (500 Bolivares donada por Millet), Argentina y USA, mosquetón naranja, pin Gaes, pin as meigas Verin, pinza obeja, mini cámara de diapositivas, dado que ha venido del kilómetro 244 de la A-2 GC1B60N y un kit básico TRASH OUT.
Los datos descritos se han obtenido del libro del Centenario de la Cámara de Comercio e Industria de Béjar 1886-1986, Ceferíno García Martínez. 1986 y las páginas web www.i-bejar.com, www.wefer.com y www.amigosdelciclismo.com/bicicalzada