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MURALLAS DE DAROCA: LA MURALLA Traditional Cache

Hidden : 8/13/2009
Difficulty:
1.5 out of 5
Terrain:
2 out of 5

Size: Size:   small (small)

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Geocache Description:


Daroca está situada en un profundo valle rodeado de cuatro colinas de altura desigual. Nada puede ser más pintoresco que el aspecto de aquellas colinas, orladas como están con los restos de antiguas y altas murallas, construidas por los moros para la defensa y seguridad de la ciudad, y flanqueadas por más de cien torreones, estando cada colina coronada por un castillo en ruinas.

Las murallas, diestramente acomodadas a lasa desigualdades varias del terreno, son tan extensas como para formar un circunferencia de más de media legua, y en tiempos pasados y bajo el antiguo sistema del arte de la guerra deben haber vuelto Daroca casi inexpugnable.

Sus vestigios en orden de batalla sólo sirven ahora para embellecer la ciudad que antiguamente protegían, y para deleitar el ojo del viajero, que se encuentra imperceptiblemente a sí mismo complaciéndose en visiones legendarias. Cuando se da una caminata entre aquellos restos de antigua grandeza.

Daroca conserva gran parte de los muros que constituyeron las murallas de la ciudad. Algunas de estas construcciones existen desde el siglo IX, época en la que albergaban a la antigua medina musulmana.

Desde su construcción, las murallas han sido ampliadas, reformadas y reconstruidas en numerosas ocasiones.

En plena edad media, el recinto amurallado alcanzó su máxima extensión, de casi 4 kilómetros de longitud. De esta manera ha perdurado hasta la actualidad.

La fortificación de la ciudad se centraba principalmente en tres fortalezas-castillos: el castillo Mayor, la Torre de San Cristóbal y la de Torre de San Jorge. Enlazando estos núcleos se articulaba una extensa y sólida muralla formada por trece grandes torres, y más de un centenar de torreones a modo de contrafuertes.

Al interior del recinto amurallado se accedía, principalmente, la puerta Alta y la puerta Baja, situadas en los extremos de la rambla Fondonera. Además, cinco portales comunicaban la ciudad con el exterior. Cuando se cerraban todas las puertas, Daroca se aislaba del resto del mundo, estando a su vez protegida e incomunicada. Entre la propia muralla y el casco urbano quedaba una gran extensión de espacio, posiblemente utilizada para alojar al ganado de otras villas y aldeas de la comunidad que buscaban protección en Daroca durante las guerras.

Amén de la función defensiva, las murallas de la ciudad eran concebidas como símbolo de grandeza. El poder y la gloria se manifestaban a través de sus torres y castillos, impresionando a quienes la contemplaban y ofreciendo la seguridad entre sus muros. Los gobernantes conocían su significado de prestigio, por lo que se esforzaron en el mantenimiento y ornamentación de las puertas y de parte de las murallas.

La construcción y las obras de reparación y el mantenimiento de una muralla de semejante envergadura conllevó un proceso largo que abarcó diferentes etapas históricas, desde la época musulmana hasta el siglo XIX, hecho que derivó en una menor homogeneidad en el alzado de la muralla, fruto del empleo de diferentes técnicas y materiales de construcción: ladrillo, tierra y piedra.

Así, parte de los muros se levantaron en tapial, a base de amasar la tierra con grava, material con el que se alza el muro; en la construcción, utilizando una masa de barro cocido en su factura.

Pero, sin duda alguna, los fragmentos de muralla que ofrecen una sensación de mayor solidez y fuerza son los realizados en sillería, con piedras labradas de gran tamaño; de menor coste que los anteriores son los muros hechos a base de mampostería: con piedras sin labrar se va levantando la pared y, finalmente, la construcción suele embellecerse cubriendo la superficie con argamasa.

El mantenimiento de las murallas fue constante durante la época medieval y moderna. Las numerosas guerras, en las que se vio envuelta Daroca, dejaban destruida la muralla.
Ante el temor a un nuevo ataque, se reconstruían rápidamente, ocasionando cuantiosos gastos, que sufragaban la Comunidad de Aldeas, la propia ciudad y las aljamas de judíos y musulmanes.

A partir del siglo XIX, las murallas perdieron su función defensiva y parte de su simbología de poder y prestigio. Al finalizar las últimas guerras, las murallas quedaron muy deterioradas. A partir de este momento, se sumirían en un proceso de degradación muy acelerado que, hoy, todavía continúa. La erosión, la climatología, la acción humana y el desinterés por la reparación de los muros han sido los causantes de este proceso de degeneración.

Los muros más antiguos que se conservan, construidos con mampostería, se remontan al siglo XI. Con los diversos procesos de reconstrucción que sufrieron las murallas, desaparecieron los muros de tiempos anteriores, y se conservaron fragmentos de murallas de épocas posteriores.

En los últimos años se inició el proceso de restauración de las murallas, en el que se intentó reproducir las técnicas constructivas originales.

LA MURALLA

Este caché nos muestra parte de la muralla mejor conservada y en pleno proceso de recuperación.

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