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Se cree que las runas proceden de otros alfabetos, como el griego,
etrusco y el romano antiguo, que usaron las tribus itálicas del
norte asentadas en los Alpes orientales, y que un pueblo germánico,
que vivía en una región de lo que hoy es Bohemia, lo desarrolló,
entre el siglo II o el III d.C.
Las
runas se han estado utilizando en Europa del norte hasta el 1600 de
nuestra era. Prueba de ello, son la multitud de inscripciones
rúnicas encontradas en manuscritos, monumentos de piedra y
objetos metálicos como puntas de lanza y amuletos. Las primeras
inscripciones rúnicas que han sobrevivido se remontan a un par de
siglos después de Cristo.
Las runas estaban hechas por líneas rectas para que los caracteres
pudieran cavarse en piedra o madera. En la época de los vikingos
fueron grabadas en madera, hueso, metal y piedra.
Hay varias versiones de los alfabetos rúnicos. El Futhark Antiguo
contiene 24 caracteres rúnicos y toma su nombre del ordenamiento de
los mismos, como el Alfabeto toma el nombre de las primeras letras
griegas (alfa, beta), o el Abecedario de las suyas (a, be, ce).
Así, el Futhark toma su nombre del sonido de las primeras runas
(F
ehu,
Uruz, Thurisaz, Ansuz, Raido,
Kenaz).
Decir Futhark es el equivalente a decir alfabeto o
abecedario.
Cada
una de las Runas es mucho más que una letra. Un concepto preciso en
sí misma, que a su vez tiene un significado
simbólico.
La
magia:
Tradicionalmente los alfabetos
occidentales surgieron como un medio para describir la realidad de
manera mágica. Muchos alfabetos antiguos tienen profundas
connotaciones simbólicas, como representación del enorme poder de
la palabra. En los alfabetos hebreo, griego, gótico, galés, bardo
galés y ogham cada carácter tiene un nombre que refleja su sonido,
que a su vez tiene una serie de significados
simbólicos.
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