Napoleón Bonaparte se autoproclamó cónsul de la Primera
República Francesa el 18 de febrero de 1799, y en 1804 Pío VII le
coronó emperador.
España controlaba el acceso al Mar Mediterráneo y poseía
varias colonias, por lo que era un punto crucial en el mapa europeo
que los franceses debían dominar cuanto antes. Carlos IV, un hombre
abúlico y desinteresado por el gobierno, era el rey de España desde
1788. La reina María Luisa de Parma y su supuesto amante, el
primer ministro Manuel Godoy, eran
quienes manejaban el reino. Napoleón tomó ventaja de la situación y
propuso al gobierno español conquistar Portugal y repartirlo entre
ambas naciones. El Príncipe de
la Paz —como se conocía a Godoy— negoció el trato y poco
después acepta gustoso la oferta, y permite a los franceses
penetrar en territorio español. Sin embargo, las verdaderas
intenciones del emperador eran otras, conquistar España y Portugal
simultáneamente y situar a su hermano
José Bonaparte a la cabeza de
ambos reinos.
Más de 20.000 soldados franceses entraron a España en noviembre de
1807, con la misión de reforzar al ejército hispano para atacar
Portugal. Los españoles no opusieron resistencia y permitieron su
libre tránsito. Hacia febrero de 1808, los auténticos planes de
Napoleón comenzaron a saberse y hubo pequeños brotes de rebeldía en
varias partes de España, como Zaragoza. Joaquín Murat, comandante de las fuerzas
francesas, creía que España reaccionaría mejor bajo el mando de
José I de Nápoles, hermano de
Napoleón, que gobernada por Carlos IV o por su hijo Fernando.
El dos de mayo el gobierno invasor
decretó la salida de los últimos miembros de la familia real, entre
ellos los infantes María Luisa y Francisco de Paula. Al percatarse
de ello, el cerrajero Blas Molina
gritó al pueblo: «¡Traición! ¡Nos han quitado a nuestro rey y
quieren llevarse a todos los miembros de la familia real! ¡Muerte a
los franceses!». Comenzó así el
levantamiento. Murat escribió
sobre ello a José Bonaparte: «el pueblo de Madrid se ha levantado
en armas, dándose al saqueo y a la barbarie. Corrieron ríos de
sangre francesa. El ejército demanda venganza. Todos los
saqueadores han sido arrestados y serán
fusilados». Tal como
escribió el general, esa noche comenzó en la capital una implacable
persecución de presuntos sublevados. Cualquiera que llevase una
navaja
—común entre los artesanos
madrileños— era arrestado y condenado a muerte sin previo
juicio. Las ejecuciones se realizaron a las cuatro de la
mañana en Recoletos, Príncipe
Pío, la Puerta del
Sol, La Moncloa, el
Paseo del Prado y la Puerta de Alcalá. Cerca de allí se encontraba la
montaña del Príncipe Pío, donde se dieron los sucesos que
inspiraron al artista de Fuendetodos para la obra que
emprendería un lustro más tarde. Pocos días después, la
población de Madrid tenía ya en un altísimo concepto de
heroicidad a los caídos la noche del tres de mayo y algún
tiempo después circularon estampas en las que conmemoraba su
lucha contra Napoleón.
La vasta mayoría de los ejecutados en Príncipe Pío —actualmente
conocida como plaza de España— eran condenados por una Comisión
Militar que no les concedía derecho a defensa, aunque casi todos
los rehenes habían participado activamente en la insurrección y se
les aprehendió con las armas en la mano. Goya debió de documentarse abundantemente
para sus obras —como era habitual en él— y para ello utilizó
algunos testimonios de presos que lograron fugarse, como uno que
huyó hacia la ribera del Manzanares.
El pintor conmemorará los hechos acaecidos en la reyerta del dos de
mayo en La carga de los mamelucos, donde un grupo de
milicianos franceses a caballo pelean contra el pueblo sublevado en
la Puerta del Sol, escenario de
varias horas de fiero combate. Muchos de los rebeldes fueron sofocados,
arrestados y fusilados en las localidades cercanas a Madrid durante
los días siguientes, hecho que representa El tres de mayo de
1808. La oposición española persistió durante los siguientes
cinco años, en forma de una dura guerra de
guerrillas.Tiempo más tarde unieron sus ejércitos con
portugueses y británicos, bajo la dirección de
Arthur Wellesley,
duque de Wellington .
Como ya se ha dicho, en la época en la que Goya concibe este cuadro
los españoles habían mitificado a tal extremo a los rebeldes de
mayo de 1808 que eran ya sinónimo de patriotismo y
heroísmo.
En febrero de 1814 los
franceses son expulsados de España.
A pesar de no conocerse a ciencia
cierta si presenció o no las revueltas y los ajusticiamientos, por
aquel tiempo Goya habitaba una casa sita en la esquina de la Puerta
del Sol, marco de la más brutal matanza del pronunciamiento.Se
supone que el pintor presenció los eventos de mayo de 1808, parece
ser que esto es lo que contó Isidoro Trucha, el jardinero de Goya,
que afirmaba haber acompañado al pintor durante la noche de la
masacre a observar los cuerpos de los ejecutados.
Los restos de estos madrileños fusilados, descansan, en una
fosa común, en el cementerio de la Florida, situado en el Parque de
la Tinaja junto a la Escuela Nacional de Cerámica y vecino de la
Estación del Príncipe Pío, muy cerca de este lugar, entonces
conocido como Montaña del Príncipe Pío. La sepultura es modesta,
está adornada por un monumento conmemorativo, tres lápidas y un
mural cerámico que realizaron los alumnos de la escuela. Al
cementerio se accede por un pequeño camino al que no le faltan sus
cipreses y su acceso ha sido recientemente adornado con un mosaico
que reproduce los fusilamientos de Goya, obra del ceramista Sánchez
Ríos.
Sobre el cache:
Para encontrar el cache tendréis que ir a las coordenadas de la
cabecera, que es la entrada del cementerio. A la izquierda de la
puerta de entrada hay unas placas conmemorativas, una de las cuales
(ver foto) tiene el nombre de la junta municipal de Moncloa y una
fecha. Coger los dos últimos dígitos del año (XX) y hacer la
siguiente operación con las coordenadas iniciales:
N 40º 25.((587)+(XX+28))
W 003º 43.((472)+(XX-44))
El resultado de las tres cifras de N es un número capicúa
El resultado de las tres cifras de W es un número impar
El cache es una caja hermética que contiene algunas cosas para
intercambiar. La libreta y el boli son para dejar.
Esperamos que os guste.