Ermita del Llovedor
La carretera que da acceso al pueblo de Castellote atraviesa por
un túnel una colosal pared rocosa que configura la cara
norte de esta montaña, lugar donde así mismo se
pliegan las paredes tomando forma de una espectacular y
abruptísima olla.

En este singular paraje y entre las altas paredes rocosas se
levanta la impresionante Ermita del Llovedor, que data del s.XVIII,
aunque a raíz de una tradición del s.XV. Se dice que
en 1405, año de terrible sequía en Castellote, once
mozos hicieron una peregrinación a la cercana Ermita de La
Balma (en Zorita del Maestrazgo) para rogar por la lluvia. Como la
gracia fue concedida, se estableció por costumbre realizar
anualmente esta romería, hasta que el Obispo de Tortosa les
impidió el acceso a este templo. Es por eso que los
castellotanos decidieron levantar un nuevo enclave de
peregrinación cerca de su pueblo.

De aquella ancestral tradición, se conserva la
tradicional romería celebra el día 1 de Mayo, en la
que los hombres acuden en solitario al lugar, ataviados con una
vistosa medalla, en recuerdo de aquellos primeros once mozos que
originaron esta singular leyenda y por ende este espectacular
enclave.
La pared que cobija la Ermita remana agua en abundancia por una
serie de grietas en la roca donde ha proliferado la
vegetación, dando lugar a que el agua, al fluir entre estos
musgos y algas, caiga en forma muy similar a la de la lluvia. Dicen
los vecinos de Castellote que es aquí tan continua y perenne
el agua que, aun en tiempo de gran sequía en que falta en
otras fuentes copiosas, aquí jamás ha faltado,
designándole razonablemente, por esta causa, los
castellotanos "El Llovedor". No en vano y de manera muy propicia,
en este lugar se venera la imagen de la Virgen del Agua, Patrona de
Castellote, cuya talla data de finales s.XII y se descubrió
tras las conquistas de Alfonso II.