|

LA
ENCINA DEL CONCEJO
La
encina de Sotoscueva fue sin duda sagrada al menos desde los celtas
y además se halla en el centro geográfico de la Merindad, lo que le
puede dar el símbolismo de sostén del mundo, situado en medio del
universo , en este caso de la comarca. Pudo también influir su
proximidad al santuario paleolítico y de las épocas posteriores
pues se encuentra a muy pocos metros de cueva Cubía, San Tirso y
Palomera.
La encina conservaría su condición sagrada hasta la total
cristianización de Sotoscueva (s. VIII) y durante mucho tiempo
continuaría envuelta en un halo misterioso, eco de su grandeza
pasada.
Con la consolidación y arraigo del cristianismo, quedó
desacralizada, pero no se convirtió en una encina cualquiera, sino
que gracias a su posición de eje de la Merindad consiguió mantener
su prestigio en el plano político o, quizá mejor, municipal ya que
en torno a ella celebró sus sesiones durante muchos siglos,
probablemente hasta el s. XVII, el ayuntamiento de la Merindad de
Sotoscueva.
En el s. XVII dejaron de celebrarse las sesiones en torno a la
encina y se trasladaron a la entrada de la misma ermita o al portal
en que a fines del s. XIX se construyó la Sala del Ayuntamiento.
Las inclemencias del tiempo, el paso del concejo abierto y oral al
escrito y, sobre todo, la evolución de las costumbres con la
pérdida de las tradiciones antes sagradas y el afán de comodidad,
obligaron a cambiar de sitio.
Ya sólo quedan unos rebrotes de la encina sagrada y municipalizada
en el lugar de su emplazamiento a unos l80 ms. del Alto de Concha
(cueva de San Tirso) en dirección a Villamartín, a la mano
izquierda de la carretera actual, cerca de Cueva Cubía y a pocos
metros también de las Simas Dolencias.

Zona
del cache


|