Se celebra siempre en la primera quincena del mes de Mayo y se ubica en el parque de González Hontoria.
Dedicada como está al caballo, se celebran durante ella concursos como el de "doma y enganche", el "de acoso y derribo" o el de "saltos". Y junto al caballo el toro. Todas las tardes corridas de toros, entre ellas la del Arte del Rejoneo o la Corrida Concurso de Ganadería, que es la más antigua de España en su género.
El Parque González Hontoria acoge la celebración de la Feria del Caballo. Un total de 52.000 m2 son utilizados para montar unas 250 casetas de las que se ponen a disposición cada año en el Real, y para acoger el Paseo de Caballos, un espectáculo grandioso en el que cientos de jinetes y amazonas, vestidos de corto y de faralaes, y admirables enganches desfilan con elegancia y maestría.
El parque se engalana con un impresionante alumbrado y con la presenciade las casetas, que compiten entre sí en belleza y tipismo andaluz.
Los festejos duran una semana, en la que los Jerezanos y los numerosos visitantes no saben muy bien dónde tienen los pies.El tiempo parece no existir y el cansancio se olvida de un día para otro.
Por las mañanas, las Jerezanas inundan el recinto ferial de color y alegría con sus llamativos trajes de faralaes. El real de la Feria se llena del más variopinto público para ver pasear a los protagonistas de la Feria, los airosos caballos Jerezanos y los elegantes coches enjaezados.
En las casetas corre a chorro el dorado caldo de Jerez, que se acompaña con la más variada gastronomía casera a base de "berzas", "calditos", "potages", guisos y apetitosas "tapitas", para poder aguantar así, el vino, el cante y el baile, hasta que caiga la noche.
Vivir la Feria de Jerez, es vivir durante una semana en otro mundo, en otra realidad, donde lo único existente es el recocijo popular, el color y la alegría de olvidar durante un tiempo todas las penas.
