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Durante la Guerra Civil española es muy conocida la presencia de voluntarios a favor de la República, encuadrados en la Brigadas Internacionales, pero lo que no es tan conocido es la presencia de voluntarios extranjeros en las filas del ejercito sublevado. Se habla de hasta noventa mil extranjeros luchando en sus filas.
Por ironías del destino muchos de estos voluntarios lucharían luego en la Segunda Guerra Mundial contra algunos de sus antiguos camaradas.
Han pasado ya más de setenta años desde el final de la Guerra fratricida y el reconocimiento hacia los combatientes internacionales que intervinieron en la misma es muy distinto según el bando en el que participó cada uno de ellos.
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Peter Kemp
Uno de los voluntarios más famosos que vino a combatir junto al bando nacional fue el británico Peter Kemp.
Estudiante de Derecho en Oxford, de espíritu conservador y seguramente anticomunista, primero se engancha en los requetés donde es herido por una granada, le extirparon algún que otro órgano y, tras reponerse, pide su traslado a la Legión porque quiere más acción. Allí siguió luchando, alcanzando el grado de alférez, hasta que es gravemente herido y evacuado a su país de origen.
Como anécdota hay que decir que la Legión tiene una canción dedicada a él: “Un inglés que llegó de London”.
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“El enemigo volvía a avanzar entre los cuerpos de los caídos en el primer intento. Nuevamente abrimos fuego y los obligamos a retroceder, dejando más muertos y heridos. A pesar de ello, avanzaron por tercera vez, en menor número ya, y con paso vacilante.
-¡Alto el fuego! -gritó el comandante de la sección-. ¡Dejad que se acerquen algo más, esta vez!
Nos resguardamos tras los parapetos. Avanzaban a saltos, cubriéndose mutuamente los diversos grupos.
Cuando el más próximo se encontraba a unas cuatrocientas yardas, y todos estaban completamente a campo abierto, el comandante de la sección dejó nuevamente oír su voz.
Fue un asesinato. Aquellas pobres criaturas caían a montones. Los supervivientes huyeron, en busca de refugio, tirando las armas. Cuando los últimos de ellos se perdieron entre los olivos, el terreno frente a nosotros estaba cubierto de muertos y heridos”.
Peter Kemp
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