
LOS
CONFESIONARIOS
Mina de pirita de hierro, situada junto a
la “Dehesa de Valdelamusa”, en el término municipal de
Cortegana, a poniente de un pequeño cerro cubierto por un bello
pinar tras el cual queda justamente el mencionado pueblo minero.
Dista su corta unos 100 m de la carretera que une Valdelamusa con
San Telmo y La Joya, pudiéndose llegar a ella por tanto con gran
facilidad. Su nombre se debe a la existencia de unas cuevas que
recuerdan de alguna manera los confesionarios de los templos. Fue
una de las minas visitadas y denunciadas por E. Deligny a mediados
del siglo XIX. Constaba de 67 pertenencias, en 1887, que cubrían
una superficie de 67 Ha. Posteriormente las 11 concesiones que
refiere Pinedo ampliaron la propiedad a 273 Ha.
Los
signos superficiales del criadero desaparecieron al abrir la corta
pero consistían en los habituales crestones ferruginosos típicos de
las piritas oxidadas, en una longitud de 400 m. El criadero se
sitúa entre pizarras y grauwacas, con rocas cristalinas al Sur y
pórfidos hacia Levante, los cuales se continúan hasta Cueva de la
Mora. La montera tenía una altura de 16 metros.
Se
descubrió una galería estrecha y tortuosa de origen romano y las
escorias, no excesivamente abundantes, fueron aprovechadas como
balasto en el ferrocarril de Valdelamusa a Aguas
Teñidas.
La
baja ley de la mineralización explica la escasez de restos romanos
y también el hecho de que esta mina comenzara su explotación casi
veinte años más tarde que la mayoría de las del resto de la
provincia. Una empresa inglesa, hacia 1880, hizo sondeos hasta 40 m
debajo de la montera, obteniendo muestras de pirita de hierro y sin
apenas cobre, por lo que no la consideró merecedora de ser
explotada.
En
1886 la empresa francesa "Compagnie des Mines de Cuivre d'Aguas
Teñidas" adquiere, al mismo tiempo que Aguas Teñidas, la mina de
Confesionarios y, en esos años comienza tanto la explotación a
cielo abierto, mediante una corta amplia, poco profunda, como la
construcción del poblado de Valdelamusa, aprovechando el paso por
la zona del trazado del ferrocarril Zafra - Huelva, abierto el 23
de junio de 1886. En 1888 trabajaban allí 290 personas y entre 1885
y ese mismo año de 1888 se obtuvieron 177.100 Tm de mineral,
principalmente pirita de hierro exportada a Francia, para la
obtención de azufre. Por esa época disponía de 4 máquinas de vapor
fijas, con fuerza total de 24 HP (una destinada a desagüe, dos para
elevar los minerales y otra en los talleres), así como dos pequeñas
locomotoras, además de vagones y otros diversos utensilios
necesarios para la explotación.
En
1889 es adquirida, en arriendo, por la "Sociedad Francesa de
Piritas de Huelva" que amplia el poblado, construyendo sus oficinas
centrales, casa de huéspedes, viviendas para empleados, hospital,
capilla, depósito de material ferroviario, talleres mecánicos,
almacén, trituradora de piritas y viviendas para los obreros, al
tiempo que prosigue con las labores a cielo abierto, hasta quedar
agotada al final del siglo XIX. Actualmente, en 2002, la corta,
inundada por un agua de fuerte color azul oscuro, de forma
sensiblemente circular, mide 180 por 220 m de longitud, medidas en
el nivel de la galería de acceso. Junto a ella destaca la chimenea
de la máquina de vapor del malacate, conservada aunque con grietas
en su parte superior.
El
mineral extraido era transportado hasta Valdelamusa, distante un
kilómetro escaso, descargando por gravedad sobre los vagones desde
los muelles allí existentes. Por la vía férrea de Zafra llegaban a
su destino en Huelva.
En
1945 la Sociedad Francesa encarga nuevos sondeos que no indican la
existencia de masas de mineral significativas y por tanto siguió
improductiva.
En los
años finales del siglo XX se han retirado más de 20.000 m3 de
residuos, se han reforestado 11 Ha, plantado pastizal y aportado
suelos y enmiendas para la siembra, todo a cargo de la Empresa
Pública para el Desarrollo Agrario y Pesquero de Andalucía
(D.A.P.), dentro del Plan de Mejora Ambiental de las cuencas de los
ríos Tinto y Odiel.
Actualmente la mina se encuentra
abandonada, con la chimenea de ladrillo de la fundición en avanzado
estado de ruina y riesgo de derrumbamiento, pero todo el entorno ha
sido habilitado como lugar de paseo con unas bellas
vistas