Se educó con el abate Tostin, un sacerdote de los que huyeron de la
revolución francesa, y así aprendió aquella lengua, y pintura con
el escultor francés Verdiguier que trabajaba en Córdoba. En 1806
ingresa en el Seminario de Nobles de Madrid, y más tarde en el
ejército, en la Compañía Flamenca, formada por nobles extranjeros.
Disuelta esta compañía, siguió en la milicia. Con la entrada del
ejército de Napoleón, se declaró en contra de las órdenes de Murat
de ir contra la guarnición de Segovia, y huyó a Zaragoza. Luchó en
la Guerra de la Independencia, participando en la batalla de Ocaña
(1809). Restablecido, se dedica en los años de la Restauración de
Fernando VII (1814) hasta el pronunciamiento de Riego (1820) a la
literatura.
En el periodo
absolutista de Fernando VII, en 1823, el Duque de Rivas es
condenado a muerte. Se exilia a Gibraltar y de allí a Inglaterra.
Lee a Shakespeare, Walter Scott y Byron, y se perfecciona en la
pintura que nunca había dejado. Deja Inglaterra y va a Malta y
luego a Marsella. Cuando muere en 1833 Fernando VII vuelve a España
e interviene activamente en política. Exilios a Gibraltar según los
vaivenes de la política conservadora o liberal. En 1843 es nombrado
alcalde de Madrid y luego embajador en Francia. Tiene una intensa
vida política entre 1850 y1855. El viejo revolucionario se ha hecho
conservador en política, pero no en literatura. La gente es la que
ha aceptado la novedad de su verso. Fue presidente de la Real
Academia, condecorado con el Toisón de Oro por Isabel II, muere en
1864.

Ángel de
Saavedra recibió una formación temprana en los autores clásicos
españoles que acentuó su finura natural. No hay que exagerar la
influencia de Quintana en sus orientaciones literarias.
En 1814 publica
el primer libro, Poesías, que recoge la producción juvenil. Su
mejor poesía corresponde a su contacto con el romanticismo inglés.
Basta leer "El desterrado" o "El faro de Malta" (1828), lleno de
ideas románticas europeas y lleno también del recuerdo de Córdoba.
Las composiciones históricas son frecuentes; las hay de temas más
cercanos, hechos napoleónicos, o las dedicadas a reconstruir un
pasado mítico. A este espacio corresponden sus Romances históricos
(1841). Acentuando la reconstrucción del pasado histórico tenemos
las leyendas de Florida (1826), y La azucena milagrosa (1847). De
más amplitud, con intención de exactitud en narrar lo que de hecho
sucedió, tal como manifiestan las notas finales que acompañan a los
poemas, está El moro expósito o Córdoba y Burgos en el siglo XI
(1834).
En su discurso
de ingreso en la Academia sólo cita a tres autores extranjeros:
Walter Scott, Lord Byron y Victor Hugo. Los autores franceses
influirán en su poesía, Victor Hugo en su teatro. Sus comienzos son
más bien tímidos. Escoge temas de historia española, pero no puede
separarse de la tragedia de tipo neoclásico; es lo que sucede con
Aliatar (1816), Lanuza (1822) y, en menor grado, con Arias Gonzalo
(1827).
Donde triunfa
su romanticismo totalmente y se desborda es en Don Alvaro o la
fuerza del sino (1835). La obra se constituye en el paradigma del
romanticismo teatral español porque junta la novedad del
tratamiento con un tema eterno: la lucha del héroe contra la
fatalidad. Don Alvaro marca el triunfo del romanticismo. Las obras
siguientes no lograron mantener el aliento de esta obra maestra; La
morisca de Alaujar (1841) y la última, que no llegó a ver
estrenada, El desengaño de un sueño (1842), muy bien construida
pero sin el aliento creativo de Don Alvaro.
Las coordenadas
de este cache nos lleva frente a la estatua al Duque de Rivas en
los Jardines que llevan su nombre. En la parte frontal de la
estatua hay una fecha de cuatro cifras. El primer numero es la A el segundo la B el
tercero la C y el cuarto la D.
La direccion
del cache es la siguiente:
N (B/3)7
5(B/(A+C).AA8(CxC) W (CxC) 47.A2AD