Portas conserva un magnífico ejemplo de arquitectura industrial
en su vieja azucarera con su impresionante chimenea del siglo XIX,
en su día la más alta de España y hoy rehabilitada para mirador, al
igual que sus instalaciones también han sido rehabilitadas para
diversos usos, entre ello un centro de día, un auditorio, etc.
Su historia data del año 1.898 cuando España perdía sus últimas
colonias en Ultramar, entre ellas Cuba y Puerto Rico, que eran las
encargadas de abastecer el azucar a todo el pais. En este contexto
se enmarca la creación de la fábrica de azúcar de Portas. Los
primeros pasos se dan en febrero de 1.899, cuando se constituye en
A Coruña la sociedad "Azucarera Gallega", empresa promotora de
dicha factoría. En la comisión administrativa figuraban personas
relacionadas con la banca, el comercio, industria y representantes
de consignatarias navieras, como los sres. Rodríguez Pastor, José
María González, Ricardo Silveira, Manuel López, Evaristo Babé,
Andrés García, Luciano Marchesi Buhígas y los hermanos
caldenses José y Laureano Salgado Rodríguez. La
nueva sociedad contaba con un capital social de 3.300.000 pesetas
repartidos entre 3.300 acciones de las que un 66% pertenecían a
empresarios coruñeses. Al poco tiempo se inician los trabajos de
construcción de esta gran fábrica de impresionantes paredes de
piedra cerca de Caldas de Reis. La maquinaria tuvo
que importarse directamente desde Alemania a través de buques
mercantes a vapor que llegaban a los puertos de Vigo y Vilagarcía
de Arousa, lugares en donde las máquinas eran desembarcadas para
ser enviadas por medio del ferrocarril hasta Portas, donde además
se le concedió la construcción de un ramal de ferrocarril que
llegará hasta la propia fábrica. Las labores de montaje de la
maquinaria en la fábrica fueron dirigidas por el ingeniero alemán
Herr Emilio Jurges. Las previsiones calculaban para este
establecimiento fabril una capacidad para procesar unas 600
toneladas diarias de remolacha. Será la obtención de la remolacha
uno de los principales inconvenientes con los que a priori se tuvo
que enfrentar la empresa. Había que convencer a los labradores de
las ventajas que suponía el cultivo de esta planta y en la prensa
gallega hubo una gran campaña en el que se publicaron numerosos
artículos en los que se daban instrucciones para sembrar, cuidar y
recolectar la remolacha azucarera. La "Azucarera Gallega" con los
labradores que se comprometían a cultivar la remolacha, la Sociedad
le suministraba, de forma gratuita, las semillas y los abonos
minerales necesarios, además de esto la empresa le proporcionaría a
los cultivadores de remolacha, maíz de importación a un precio
inferior del que se podía obtener normalmente en el mercado.
También la empresa propuso arrendar terrenos con el fin de
encargarse ellos mismos del cultivo, Sin embargo a pesar de todas
estas facilidades, existieron muchas reticencias por parte de
muchos labradores para llevar a cabo lo que la dicha firma
industrial pretendía que hicieran. La primera zafra de la azucarera
de Portas se produjo después del verano del año 1.900 y bajo la
gerencia de Marcelino Díaz. Son pocos los datos de los que
dispongo, por el momento, en cuanto a la producción pero sabemos
que en la campaña de 1.901 se obtuvieron 300.000 kilos de azúcar y
mientras que para la campaña de 1.903, que seria la última que
haría esta fábrica, se esperaba procesar 60.000 toneladas de
remolacha, siendo además el año que más remolacha entraría por la
fábrica. Pero la coyuntura anteriormente explicada al principio,
unido seguramente a otras circunstancias derivadas de la gestión,
hundieron la iniciativa empresarial más ambiciosa del momento en el
norte de la provincia de Pontevedra. Aunque la última zafra de la
azucarera de Portas se inició en octubre de 1.903. Sin saber aun
las razones, la fábrica se daba oficialmente y de forma definitiva
de baja, en la Matrícula Industrial del concello de Portas, el 1 de
enero de 1.903, lugar en cual tenía asignado pagar anualmente la
cantidad de 1.829,89 pesetas. Lamento informar que de momento las
escaleras del acceso al mirador permaneceran cerradas salvo en
algunas fiestas que se celebren en el recinto.