Desde el siglo XVI existía una torre de vigía que, junto con otras
29, defendían las costas murcianas de los ataques corsarios. La
torre fué demolida para construir el primitivo faro, de unos 14
metros de altura, que empezó a funcionar en 1862, a la vez que lo
hacía el de Isla Hormiga. Hasta 1929, año en el que fué
automátizado, el servicio era realizado por dos torreros, que
vivian en el edificio junto a sus familias. En 1916 fué demolido y
se procedió a la construcción del actual. Se inaguró en 1971.