Sugerimos comenzar en el parking que se encuentra en las
coordenadas N 36° 11.212 W 005° 57.326 (indicado con un cartel que
pone “Sendero Torre del Tajo”) lo que permitiría
realizar una bonita ruta en la que hay escondidos (en el momento
actual) tres cachés.
Este caché sustituye a otro, puesto un año antes en un lugar muy
cercano, que sin embargo fue expoliado. Es por ello que este otro
tiene casi el mismo nombre que aquel, aunque se encuentra situado
en un punto mas alejado de posibles “expoliadores” y
con mejores vistas ;-)
El caché es un tupper de tamaño estándar para intercambio.
La zona del caché
El caché se encuentra en el Parque Natural de la Breña y
Marismas del Barbate. Se trata de una zona con vistas
espectaculares, cortados sobre el mar, y caminos entre los pinos
del parque natural. Desde el escondite se puede ver una bonita
vista de Barbate.
De wikipedia:
El acantilado de la Breña alcanza los 100 m de altura sobre el
mar en su punto más elevado, donde se encuentra la Torre del Tajo,
una antigua torre de vigilancia del siglo XVII. El acantilado está
formado básicamente por roca calcarenita con capas horizontales de
margas arenosas impermeables, lo que provoca que los acuíferos del
monte superior surjan en distintos puntos de la pared del
acantilado, formando los famosos Caños que dan nombre a la
localidad de Los Caños de Meca. En el acantilado también se produce
el efecto espray salino, en el que la espuma de las olas al chocar
con las rocas es elevada por el viento y salpica toda la pared,
formando en ella depósitos de sal. Esta curiosa mezcla de sal y
surgencias de agua dulce provoca la aparición de una vegetación
diversa, desde especies halófitas hasta musgos, higueras y
zarzas.
Los acantilados acogen una importante pajarera de aves que
buscan nidos protegidos en la pared rocosa, destacando la colonia
de gaviota argéntea y de garcilla bueyera, aunque también existen
garcetas, palomas bravías, grajillas y estorninos negros.
Debido al material de la pared del acantilado, éste se disgrega
en grandes bloques que posteriormente se van rompiendo con el
oleaje, por lo que a lo largo de la historia ha ido retrocediendo,
dejando en el fondo del mar una sucesión de rocas sobre sustrato
arenoso. Este fondo marino propicia un rico hábitat de especies,
con profusión de algas, moluscos y todo tipo de peces, lo que
justifica la protección dentro del parque de 1 milla náutica a lo
largo de todo el acantilado.