La senda de La Lancha de las Víboras es una ruta circular que nos
enseña las más bellas panorámicas del Valle de Iruelas y del
Embalse del Burguillo. Hemos querido dedicar esta serie de cachés a
las serpientes, uno de los reptiles más temidos por el ser humano,
pero a la vez bellas e incomprendidas criaturas. Esperamos que la
disfrutéis.
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La familia de los vipéridos comprende
las víboras y los crótalos. La cabeza es triangular y ancha, y los
ojos tienen la pupila vertical. La mayoría son ovovivíparas: los
huevos eclosionan dentro del cuerpo de la madre dando a luz
directamente a las crías.
Todos son muy venenosos y constan de dos colmillos provistos
de un canal que actúan como agujas cuando muerden para inyectar
veneno. El veneno tiene una acción principalmente hemolítica. Los
colmillos son muy largos y se pliegan contra el paladar cuando la
boca está cerrada desplegándose rápidamente cuando la serpiente se
dispone a atacar a la presa.
Históricamente, durante las Guerras
Púnicas se lanzaban a los buques enemigos en el curso de las
batallas navales, y hasta el siglo XVII su uso como ponzoña en los
banquetes fue una forma corriente de eliminar a los rivales
políticos. Hoy en día su veneno se emplea con fines medicinales,
especialmente en enfermedades cardiovasculares.

Las famosas serpientes de cascabel pertenecen a esta familia. Todas
las especies (menos una) son fácilmente reconocibles por el
característico cascabel en la punta de la
cola.
Normalmente viven en bosques
arenosos, y en zonas costeras. Su piel con círculos amarillos, está
marcada en el centro por colores negros (parecidos a diamantes). El
cascabel lo forman unos estuches córneos en el extremo de la cola
que en caso de peligro les permiten emitir un sonido de aviso. Con
cada muda de piel se añade un aro más a este cascabel, lo que
permite estimar la edad del animal.
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La
ruta:
La senda de La Lancha de las Víboras es una ruta
circular que discurre por el Valle de Iruelas. El punto de partida
y llegada es el área recreativa Siempreverde, donde podréis
aparcar.
La duración es aproximadamente de una hora y cuarto, y recomendamos
hacerlo en sentido horario. Comienza con una subida serpenteante
(20’) hasta llegar al observatorio de aves. Desde aquí es muy
fácil observar ejemplares de la colonia de buitres negros que
habitan la zona. El resto del paseo es un suave descenso donde
podremos disfrutar de la flora y fauna del parque.
El camino está claramente marcado en todo momento.
Además cuenta con balizas que señalan el itinerario. Se puede
realizar en cualquier época del año.
Al terminar podéis completar el paseo disfrutando de
la senda botánica, que parte de la misma área recreativa y cuenta
con paneles informativos.
El caché:
El
orden ideal para encontrar los cachés es: Víboras, boas, elápidos,
culebras y pitones. Éste es un contenedor small tirando a regular.
Se encuentra en el punto más alto de la ruta, a unos metros del
observatorio de aves .
Recomendamos
consultar la foto spoiler.