En un lugar mágico
de Miraflores de Sevilla
encontré un pozo lleno de líquido
solté una moneda al agua con amor
y se me fueron todos mis deseos.
De repente me di cuenta
que la existencia es perfecta en si
aceptando la vida tal como es
a veces bajando y otras veces subiendo
pero siempre sintonizando con el corazón.
Y ya no queda nada por desear,
sé con toda seguridad que todo llegará
en el momento adecuado.
Eso es lo que me enseño
el sabio pozo de los no deseos.