LA ESPADA ATLANTEAN

Mucho tiempo ha transcurrido ya, desde el periodo comprendido entre el hundimiento de la Atlántida bajo las aguas y el nacimiento de los hijos de Arrio. Una época fantástica, en la que esplendorosos reinos yacían esparcidos por todo el mundo. Tiempo de reyes, brujos y hechiceros, de guerreros y de magia en el que Conan después de un sin fin de aventuras guerras y enemistades que desentramar, fue erigido rey ciñendose sobre su agitada frente la joya de la corona de Aquilonia, cumpliéndose así la profecía.

En los pergaminos de Skelos está escrito, que un hombre de gran fuerza vendría del norte, un hombre que aniquilaría todas las serpientes de la tierra y con el tiempo llegaría a ser rey por sus propios méritos. Un rey que sería honorado por unos y temido por otros, un rey que tras su muerte, el mundo entero lo recordaría por sus grandes logros.

El legado que dejó durante el transcurso de su azarosa vida, aplastando y aniquilando todas las serpientes de la faz de la tierra, liberando así al mundo de la tiranía de crueles reyes, brujos y hechiceros malvados y sobre todo de dioses demoníacos, perdurará por los siglos de los siglos, dando muestra de su gran fuerza valor y coraje.

A pesar del tiempo transcurrido, aún se recuerdan las historias de sus grandes proezas y hazañas, y como derrotó los innumerables ejércitos de sus enemigos en increíbles batallas, luchando con gran valentía y honor hasta la extenuación junto su gran amor y su reina, Zenobia, gran mujer y una gran guerrera.

Al fallecer y acabar su reinado, heredó el trono su hijo Conn, y el gran Rey Conan el cimmerio abandonó este mundo para ser recibido con gloria y esplendor por Crom, su dios, sentándose junto a él en su montaña de poder.

Muchos reyes y nobles vinieron a su funeral para mostrar sus respetos y ha rendirle honores, y hasta los confines más lejanos del mundo conocido llegaron las tristes noticias de su muerte. Desde el reino de Vanaheim hasta Zimbabuey y desde el reino de Zingara hasta las lejanas tierras de Khitai, se escucharon en todos y cada uno de los reinos, llantos de dolor y de tristeza por su irreparable pérdida.

Tras su muerte, su legendaria y poderosa espada Atlantean fue ocultada para que no fuese profanada por sus enemigos, y es buscada desde entonces por muchos, para poder alzarla entre sus manos al cielo y así rendir homenaje y pleitesía en memoria del gran rey.

Cuentan las crónicas, que Atlantean yace oculta en el Valle de las Sombras en Cimmeria, su tierra natal, y que el séptimo mes durante la estación cálida, al contemplar el Valle de las Sombras desde el Mirador de Crom sobre la marca de Crom, y culminar el astro rey su cenit durante su recorrido celestial, puede verse una señal, una señal enviada por los dioses en forma de resplandor divino, una señal que iluminará a los peregrinos en su búsqueda de la espada Atlantean.
Se dice que quien la encuentra, si es noble y puro de corazón, al empuñarla con sus manos la espada le transfiere parte de la fuerza y valor de su dueño y señor, el gran Rey Conan...¡pero ay de aquél que se atreva a profanarla robándola, pues hará que Crom se enfurezca y desde su montaña castigue sin piedad al causante de semejante sacrilegio!, ya que la espada reposa oculta, a la espera que su legítimo dueño algún día retorne de entre los muertos y sea reclamada por él... pero esa será otra historia.
Este caché se lo quiero dedicar a Basil Poledouris, que compuso la fantástica banda sonora de la película Conan el Bárbaro (1982).
http://www.youtube.com/watch?v=UyN3Z-LTSc8