|
Iglesia construida a principios del siglo XIII, adosada a la muralla medieval. De hecho, su cabecera y torre campanario formaban parte de los elementos defensivos de la ciudad. Logroño era un enclave importante en el Camino de Santiago, hecho que propició la construcción de grandes templos, como el de San Bartolomé.
Inicialmente fue concebido con tres naves acabadas en tres ábsides. El central es de planta semicircular, mientras que los laterales son planos. Todos ellos han quedado ocultos desde el exterior por construcciones posteriores.
El elemento más interesante del templo es su portalada. Construida en un cuerpo adosado al muro oeste, fue realizada a finales del siglo XIII. Su distribución tiene una clara influencia francesa, seguramente gracias al Camino de Santiago. Mantiene muchas similitudes con San Esteban de Bourges.
Desgraciadamente su estado de erosión es considerable y ha se han mutilado numerosas imágenes. Las arquivoltas descansan en jambas ricamente decoradas, divididas en dos niveles. En el piso superior se representaron varias escenas de la vida de San Bartolomé.
En el tímpano se representa el Juicio Final. Cristo juez preside el conjunto. Le acompañan María, San Juan, que interceden por los pecadores, y cuatro ángeles, que llevan la cruz, una corona, una lanza y una columna. En el nivel inferior encontramos el apostolado.
En el siglo XVI se remodeló la torre de campanario, aumentando su altura con dos pisos. Su ubicación, junto a la muralla hizo que desarrollara tareas religiosas y defensivas. Porque, además de servir como campanario, esta torre de base cuadrangular y estilo mudéjar formó parte desde su construcción del sistema amurallado de la entonces villa (siglo XIII) y después ciudad de Logroño. Durante la I Guerra Carlista (1833-1840) se instaló en el campanile el telégrafo óptico del ejército liberal (también llamado cristino o isabelino). Era un aparato situado a una distancia visual de otro similar, en el que el operador manejaba señales cifradas y reconocibles por la torre siguiente. De esta forma, cualquier mensaje podía ser leído y reproducido por una tercera, y así, sucesivamente, por toda la red telegráfica. Esta red, formada por 15 estaciones, partía de Pamplona, pasaba por Logroño (torre de San Bartolomé) y terminaba en Vitoria, rodeando así la zona ocupada por los carlistas.
Sabemos que en la III Guerra Carlista (1872-1876) operaba en Logroño una escuela de telegrafistas, de ahí que, a lo largo del siglo XIX, la torre de San Bartolomé fuera bombardeada por las tropas carlistas en diferentes ocasiones y épocas. Recientemente ha sido restaurada, por esto tiene este aspecto de excesivamente nuevo.
Una curiosidad del templo la encontramos en uno de sus muros. Se trata de un reloj de sol, que está colocado a la inversa y por este motivo no pudo ser utilizado nunca.
|