La turmalina es un mineral de la clase 9 (silicatos), según la clasificación de Strunz, grupo de los ciclosilicatos. Tiene una formulación química muy compleja:(Na,Ca)(Al,Fe,Li)(Al,Mg,Mn)6(BO3)3(Si6O18).(OH,F)4).
Denominación
El nombre turmalina procede de la palabra singalesa «touramalli», que significa, «piedras de colores mezclados» y esta denominación fue originalmente aplicada a una serie de piedras, principalmente circones. También se cree que su nombre puede proceder de la palabra singalesa «turamali», que significa «piedra que atrae las cenizas», que hace referencia a sus características piro-piezoelectricas.
Los mineralogistas le dieron a la turmalina diversos nombres, tales como elabita, tsilasita, dravita, cromodravita, liddicoatita, uvita, schorl, acroita, buergerita, feruvita, foitita, povondraita y rubelita.
Importancia histórica
Desde hace más de 2300 años esta piedra ya llamó la atención del filósofo Teofrasto a la que llamaba «lyngurion», probablemente una turmalina, y que tenía la propiedad de atraer la paja, la ceniza o pequeños pedazos de madera cuando era calentada, poniendo de manifiesto sus cualidades piroelectricas. Por esta misma propiedad fue llamada por los holandeses del siglo XVIII fue llamada «asshentrekker» o «tira-ceniza». El hecho de que se parezca mucho a diversas piedras preciosas hizo que apareciese en diversas joyas como las de la corona rusa del siglo XVI aparentando ser rubíes. Es más, se considera que gran parte de los "considerados" rubíes procedentes de Sudamerica durante la colonización portuguesa podrían ser en realidad turmalinas. La mayor admiradora de las turmalinas fue Tzu Hsi, emperatriz viuda que gobernó China de 1860 a 1908. La emperatriz utilizaba la piedra como entalle, en prendedores de cadenas de reloj, o en los botones de chaquetas de la Corte Imperial y de personas importantes. La emperatriz descansa ahora sobre un cojín de turmalina.
Creencias
Se relaciona las turmalinas con una mejora de la autocomprensión y un aumento de la autoconfianza y energía psíquica y la concentración. Además se cree que tienen el poder de neutralizar la energía negativa, alejar llanto y desdicha. También se las creía útiles para la relajación del cuerpo y del alma y para el tratamiento de enfermedades como ansiedad, envenenamiento de la sangre, artritis y problemas cardíacos. En relación a la astrología, la turmalina es la piedra de nacimiento del mes de octubre y corresponde al signo astrológico de Libra.
Características
Color
Puede presentar prácticamente todos los colores, desde incoloro (
acroíta) hasta negro (
chorlo), pasando por el marrón, rojo, amarillo, azul, rosa y verde; prevaleciendo los verdes oscuros y tonalidades rosas en las variedades [[gema[[ (
elbaítas). La más valiosa es la de color verde más parecido al verde esmeralda (turmalina
paraíba). La más rara, la variedad azul (
indigolita). La turmalina roja se llama
rubelita, y la verde,
verdelita. Hay turmalinas que presentan varios colores en el mismo cristal. Los ejemplares que presentan una simetría radial del rojo (central) al verde (borde externo) se conocen como «turmalina sandia».
Características especiales
La turmalina tiene propiedades tanto piroeléctricas como piezoeléctricas. Esto significa que en los dos extremos se acumulan cargas opuestas tanto bajo presión como al calentarlo. Estas cargas pueden atraer objetos ligeros y han dado nombre al elemento ya que turamali en ceilonés significa piedra que atrae las cenizas.
Aplicaciones
Las aplicaciones de la turmalina se centran tanto en sus capacidades piroelectricas y piezoelectricas como en su apariencia.
La turmalina es usada principalmente para equipamiento de medición de presión, especialmente en instrumentación submarina y equipamiento de guerra. Esta gema fue utilizada en el sensor de presión de la primera bomba atómica.