Entre 1597-1613 se construye el Convento con las limosnas de los vecinos de Fuentes de León, destacando las aportaciones de D. Juan de Giles y D. Bartolomé Hernández Guerra.
Se destina para alojarse a frailes descalzos de la Orden de San Francisco, siendo la imagen titular del mismo San Diego de Alcalá, de ahí su nombre.
A finales del año 1821 se emplea como molino de aceite, posteriormente fue utilizado con otros fines como apoyo a las huertas y granjas colindantes, lo que provocó un progresivo deterioro.
Este antiguo convento franciscano del siglo XVI, ha sido rehabilitado en la actualidad combinando los elementos originales con otros de estilo más vanguardista, convirtiéndolo en un hotel de gan belleza.
Las habitaciones están localizadas en las antiguas celdas monacales y desde ellas se divisan espectaculares panorámicas a la Sierra.
Su perfecto equilibrio entre la estética, la comodidad y la historia, lo convierten en un lugar único donde quedarse si tenéis ocasión.
A pocos kilómetros hay también unas cuevas que merece la pena visitar.