La sierra de o Monte Faro, con 1.187 metros de altitud, debido a su situación geográfica es una excelente solana donde se divisan las cuatro provincias gallegas. Formando parte de la Dorsal Gallega este gran bloque de piedra granítica forma cimas redondeadas y pequeñas pendientes inclinándose hacia el valle del Miño donde predominan los paisajes agrícolas y ganaderos. En lo alto existe unha ermita y un área recreativa. De la construcción que algún día se asentó en el cumen del Monte Faro no se conserva nada, solo se tienen indicios de la misma, ya que la ermota que hoy podemos contemplar es el resultado de una reedificación completa, obra que se realizó en la segunda mitad del siglo XVII. En la actualidad sabemos que el pinchón se reformó en el año 1726 y que se reconstruyó el plesbiterio “a cimentis” en el primer tercio del século XIX. Alfonso Vázquez, maestro de cantería y veciño de Oseira, junto con Jerónimo de Ulloa, cura de la chantadina parroquia de Santa María de Nogueira, contrataron en el año 1632 la obra de la ermita que tendría las medidas aproximadas de catorce largo y ancho tercero doce, edificio tendría que presentar una bóveda de cañón. A raíz de los datos históricos para argumentar que el obispo de Lugo, don Felipe Peláez, ordenó en 1805 la demolición de la capilla y entregar flujos al Capitán General de la India para tratar de mitigar los costos que la guerra contra los franceses estaba causando. Pero se volvió a construir y se recuperó la procesión cuya tradición se remonta a los albores de los tiempos.
En las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el lugar ya en el siglo XVIII se encontraron ruinas de muros de piedra, un entierro de canteria y varias monedas de época hispanorromana, uno de ellos datan de la época del emperador romano Diocleciano. Es muy probable que en este lugar se celebraran cultos paganos antes de la llegada y expansión del cristianismo, que sustituiría a cualquier construcción anterior en el otro signo claramente cristiano. Tales prácticas, que se mencionan en la sección relativa a la liquidación de San Sebastián, eran bastante comunes en nuestra tierra. Lo sostenido anteriormente está avalada por la aparición de este lugar medorras "humilladoiros" y petroglifos.
Hoy en día podemos ver es una ermita con caracteristicas de contruccion propias de una fortaleza que cuenta con planta de cruz latina con cubierta de madera a dos aguas. Cuenta con un presbiterio con bóveda de cañón, además de un arco triunfal de acceso. La nave principal, también con una bóveda de cañón, aparece dividido en tres secciones por cuatro pilastras con arco de medio punto y aplicadas.
Resaltamos el bello retablo de estilo neoclásico que fue trabajado por el tallista Thomas Figueroa Rodríguez Fornelos donde descansa una de las dos tallas que existen de NUestra Señora del Faro,la cual se remonta al siglo XVIII. En el exterior se ve como los muros son sobrios y sin decoración. Enfrete de la iglesia se encuentra la cuesta la cual los devotos asciende o bien descalzos o de rodillas. Por la parte trasera de la iglesia se encuentra un camino que desciende hasta la Fuente de la Virgen donde se puede coger agua, a la izquierda del camino citado anteriormente se encuentra la cache.