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El Brillante Perdido Mystery Cache

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Hidden : 3/21/2013
Difficulty:
4 out of 5
Terrain:
1.5 out of 5

Size: Size:   micro (micro)

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Geocache Description:



Todo salió mal, todo…

El golpe a priori era muy sencillo. Lo había estudiado concienzudamente y repasado infinidad de veces pero…

Precisamente que fuera tan sencillo y disponer de tanta información me hacía desconfiar, mi olfato me decía que rechazará el trabajo de aquel desconocido que me estaba ofreciendo Jones … pero no lo hice.

Jones me había dicho que le escuchara y decidiera, si yo no aceptaba el trabajo se lo asignaría a otro.

El desconocido se hacía llamar Oliver y me proporcionó todo lo que le pedí, aunque para ser exactos debería admitir que el plan lo traía él diseñado de casa, pero me pareció bien, sencillo y eficaz, yo no lo habría hecho mejor.

Su móvil era muy creíble: acababa de ser despedido de muy malas formas, sin indemnización, después de una vida entera al servicio de su señor, un famoso y rico, muy rico, empresario del mundo de la electrónica.

Al parecer la empresa iba a lanzar al mercado un gran avance tecnológico: una pantalla, una especie de ordenador táctil completamente transparente, en apariencia un rectángulo de cristal. El original nombre del aparato en cuestión iba a ser: DISPLAY. Y digo iba a ser porque el lanzamiento se vio truncado, la competencia se adelantó y perdieron la oportunidad y con ella un montón de millones…

En la investigación interna de la empresa se llegó a la conclusión de que les habían robado información: le acusaron a ¡ÉL! de espiar para la competencia, pero era ¡FALSO!: Él siempre había sido fiel a la empresa y a su jefe, se sentía TRAICIONADO… eso me dijo.

Además le habían “recomendado” que aceptara la situación sin hacer ruido, si no él y su familia podrían pagar las consecuencias … Y eso hizo, sin hacer ruido pensó un plan para vengarse aprovechando lo único que le quedaba: la información que disponía.

Oliver conocía a Jones desde hacía tiempo, su jefe utilizaba sus servicios a veces, cuando tenía que solucionar “problemas”, así que recurrió a él.

Por mi parte, en ese punto estaba tranquilo. Conocía a Jones lo suficiente como para saber que, no me la estaba jugando. Como buen intermediario, Jones recibe “encargos” y  los distribuye a alguno de sus colaboradores, como yo. Es un bróker de los trabajos sucios, recibe un encargo, lo estudia, contrasta su veracidad y lo distribuye y una vez terminado el trabajo recibe su 15%. Nunca traiciona a sus colaboradores ni a sus clientes, ahora bien, la lealtad no se extiende más allá del final del trabajo, luego puede volver a trabajar con la competencia de su anterior cliente o ¡con el mismísimo diablo si hiciera falta!.
 
Oliver buscaba venganza, sólido móvil para actuar, y también, por supuesto, cobraría un porcentaje del valor de venta de la mercancía en cuestión, en concepto de… “indemnización del despido”.

Hice mis propias indagaciones antes de aceptar el trabajo, hablé con Jones por supuesto, pero no sólo con Jones. Lo cierto es que no tuve razones objetivas para dudar pero, había algo que no me gustaba… ¡era un trabajo tan fácil!

La casa era un palacete en pleno centro de Madrid. Estudié durante unos días su actividad para habituarme y comprobar parte de la información proporcionada por Oliver. Observé que, efectivamente, el vigilante de la entrada realizaba una ronda por la planta baja de la casa antes de conectar la alarma nocturna en la que empleaba treinta y tres minutos exactos. El golpe por tanto tendría que durar un máximo de media hora.

Después de saltar la valla exterior me deslizaría hasta la fachada de la casa, justo debajo del despacho. Tendría que esperar a que se hiciera de noche para que no me vieran atravesar la parcela.

Entraría por una ventana del primer piso subiendo por la estructura de la enredadera, la cerradura de la ventana no sería ningún problema, no tenía ninguna complicación forzarla. Tampoco tenía que preocuparme por las alarmas de la casa, estarían desconectadas todavía, se conectaban siempre a medianoche hasta las 6:30 a.m. cuando volvía a comenzar la actividad en la mansión.

Esperaría a que el vigilante comenzará su ronda y tendría el tiempo suficiente para entrar, abrir la caja fuerte y salir como alma que lleva el diablo antes de que el vigilante ocupara su posición. Sería coser y cantar…

Sólo lo último salió bien: pude salir corriendo.

Entré en el gran despacho donde se encontraba la caja fuerte. Fue sencillo localizarla detrás del cuadro que presidía la habitación. Introduje la combinación proporcionada por Oliver: treinta y ocho izquierda, cincuenta y siete derecha, cero, noventa y nueve izquierda… “clic”, la puerta se abrió. Una segunda puerta con un display requería la segunda combinación mientras un pitidito cada vez más frecuente indicaba la activación de una alarma: cero, cero, tres, nueve, uno, nueve y cero. La segunda puerta se abrió y… ¡estaba vacía!

Desconcertado miré el pantalla de mi cronómetro, me tranquilice pues todavía me quedaban más de doce minutos. Volví a mirar en el interior de la caja fuerte y entonces sí, lo vi. Al fondo, en la pared trasera había un cajoncito.  Despacio lo abrí y encontré los dos pequeños estuches, cada uno con su correspondiente brillante.

¡Jamás había visto unos brillantes como aquellos! ¡Dos brillantes idénticos! El valor de cada uno por separado sería altísimo pero los dos juntos… ¡multiplicarían por diez su valor!

Después de comprobar los contenidos me guarde ambos estuches y me dispuse a cerrar la caja fuerte. Un vistazo más al cronómetro: nueve minutos …
En ese preciso momento se descontroló la operación. Al ir a cerrar la caja fuerte escuché el “clic” inconfundible de una pistola y una voz enérgica a mis espaldas:

- ¡No te muevas! – me dijo la voz.

Me quedé tenso… ¡Me habían pillado con las manos en la masa! Mi mente empezó a trabajar frenéticamente: ¿Me habría traicionado Oliver? No, no parecía su voz, pero tampoco lo podría asegurar… ¿Sería el vigilante, o alguien del servicio? ¿Me habría descubierto el dueño de los brillantes con alguna alarma silenciosa que no detecté?

Entre tanto, acercándose lentamente por detrás introdujo su mano en mi bolsillo para coger los estuches. Sentí el cañón de la pistola en mi espalda.
No sé porque había guardado un estuche en cada bolsillo, pero eso me salvó. Reaccioné instintivamente. Mientras el individuo retiraba la mano de mi bolsillo y se descuidó para observar su contenido, me giré rápidamente y le golpeé con fuerza en el abdomen. Volví a golpearle hasta que soltó la pistola. El tiempo jugaba en mi contra, quizás también en la suya pero yo no me quería arriesgar. Con mi adversario fuera de combate temporalmente, le di una patada a la pistola (nunca he querido empuñar una, una cosa es robar pero cuando tienes una pistola en la mano ya no sabes que puede llegar a ocurrir…) y la envié debajo de un sofá, si mi contrincante se levantará, sólo buscar y recuperar el arma me ofrecería el tiempo necesario para escapar.

Miré el reloj: tres minutos, doce segundos y no habíamos ocasionado mucho jaleo, todavía puede salir bien, pensé. En ese preciso momento la alarma empezó a sonar y unas rejas de acero se deslizaron por la puerta y las ventanas para retenerme, como en una jaula. Mi adversario se estaba levantando. Buscaba la pistola, parecía extrañado de que yo no la estuviera empuñando contra él. Me fijé en su mano izquierda, tenía... ¿un mando a distancia?: ¿Habría provocado él la alarma? No había tiempo para pensar, salí corriendo hacia la puerta.

Mi precaución, o desconfianza debería decir, me salvó otra vez, colocar aquel robusto sillón en el umbral de la puerta al entrar en la estancia resultó decisivo para que pudiera escapar. Las rejas golpearon violentamente el sillón pero este aguanto lo suficiente para permitirme deslizarme por debajo.

Salté por la ventana por la que había entrado (no había tiempo de descolgarse como tenía previsto) y afortunadamente no me lastimé. Enseguida oí voces, gritos, lejos, detrás de mí y… ¿ladridos?... ¡Sí, eran ladridos! Corrí todo lo que pude, los árboles del jardín fueron mis aliados para que no me vieran. Afortunadamente pude saltar la valla que daba a la calle sin ser visto.

Tranquilicé mi paso e intenté que mi corazón volviera a su ser. ¡Tenía que llegar al coche sin llamar la atención! Afortunadamente había bastante gente por la calle y resultaba sencillo pasar desapercibido.

Al acercarme con precaución al coche que había aparcado a dos manzanas de la casa, observé de lejos a dos individuos merodeando, no cabía duda que me estaban esperando, disimulaban fatal, olían a pasma a kilómetros.

En ese momento mis sospechas quedaron confirmadas: ¡Me habían traicionado! No podía estar la policía ya allí, apenas han pasado, mire el reloj, cuatro minutos y ya habían localizado el coche y me estaban esperando “disimulando”. Pero,  ¿y si no eran policías?, ¿y si se trataba de esbirros del magnate? Eso sería peor para mi integridad física… Ya pensaría sobre ello después, ahora tenía que salvar el pellejo urgentemente. Había que poner en marcha el plan de huída. Volví sobre mis pasos y mezclándome con los transeúntes me fui alejando en dirección contraria.

Metí la mano en el bolsillo y toqué el estuche, no me había vuelto a acordar. Bueno, menos es nada pensé. Un solo brillante ya valía bastante pero… ¡los dos! Me podría haber retirado…  Quizás podría haber intentado recuperar el brillante que me quitó aquel individuo… ¡No valía  la pena lamentarse! ¡Acaba de salvarme como poco de ir a la cárcel!

Seguí andando y al introducir la mano en el otro bolsillo noté algo y me quedé desconcertado. Saqué la mano, la observé y…allí estaba el otro brillante. ¡No me lo podía creer!¿Cómo era posible? Sin lugar a dudas mientras me sustraían el estuche debió abrirse y el brillante ¡se quedó en el bolsillo!

Mirando disimuladamente hacia atrás comprobé como varios policías de paisano o guardaespaldas me buscaban discretamente entre la gente. Tenía que pensar…¡y rápidamente! Si me cogían con los dos brillantes estaba perdido, tenía que deshacerme de uno para poder negociar si me atrapaban.

Miré alrededor, sí, aquel callejón era discreto. Busqué en mis bolsillos y encontré lo que necesitaba, sí, la caja de las lentillas, podría servir. Vacié su contenido y deposité el brillante que no tenía estuche. Encontré el escondite idóneo  y… lo dejé.

Continué andando, conseguí pasar inadvertido por lo que deduje con alivio que ¡no me conocían, no sabían quién era! Eso me daba cierta ventaja.

Tomé un taxi hasta el vehículo de repuesto que tenía preparado en otro lugar de la ciudad y ahora… ahora estoy conduciendo, huyendo de la ciudad, dirigiéndome a mi refugio, a esperar a que se calme todo… Aunque no sé si podré volver a recuperar el otro brillante. Hay mucha gente que me estará buscando.

Si la historia de Oliver es cierta se estará regocijando,… pero no ha cobrado. Y yo no puedo arriesgarme a contactar con él, puede haberme traicionado. Quizás quiso ganarse otra vez la confianza de su jefe capturando a un ladrón en su propia casa, o cobrar el valor total de los brillantes, no sé.

Contacté con Jones, me dijo que tuviera cuidado, que hay mucha gente buscándome… y que no volviera a llamarle hasta que no tenga su parte.

Quizás no fui muy prudente con mis pesquisas sobre Oliver, pregunté a mucha gente, cualquiera podría habérmela jugado…

No, no puedo volver… por ahora.

Bueno, al final no todo ha salido mal, tengo un brillante y estoy vivo, pero me pregunto amigo geocacher ¿querrías ayudarme? ¿Te arriesgarías a recuperar para mí el brillante perdido?

Si estás dispuesto a ayudarme aquí tienes las coordenadas del escondite del brillante:

¿Serás capaz de descubrir el brillante antes que su dueño?


You can validate your puzzle solution with certitude.

Additional Hints (Decrypt)

Zntaégvpb

Decryption Key

A|B|C|D|E|F|G|H|I|J|K|L|M
-------------------------
N|O|P|Q|R|S|T|U|V|W|X|Y|Z

(letter above equals below, and vice versa)