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Desaladora "Virgen del Milagro" - Est. bombeo III Traditional Cache

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Hidden : 6/23/2013
Difficulty:
1.5 out of 5
Terrain:
1.5 out of 5

Size: Size:   small (small)

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Geocache Description:

Contenedor de tamaño pequeño con libro de firmas y algunos objetos de intercambio.

Las desaladoras se han convertido en instalaciones necesarias en la cuenca mediterránea. Hace 10 años, los agricultores de la comarca de Mazarrón, en Murcia, descubrieron con alarma cómo los pozos de los que vivía toda la comarca se secaban. El agua que brotaba cada vez salía más salinizada y eso significaba, a corto plazo, la desaparición de los cultivos de invernadero, el desplome económico de la zona, la ruina y la emigración.
 
José Hernández, presidente de una empresa agrícola con más de 2.500 trabajadores, era uno de esos profesionales que por un momento lo vieron todo negro. "No podíamos contar con agua de ningún trasvase, porque esta zona siempre queda lejos de las áreas elegidas. Pero tampoco era cuestión de irnos a Marruecos o a cualquier otro sitio, porque no podíamos trasladar a 2.500 trabajadores", dice Hernández. Decidieron luchar. Rebelarse. Y como el agua no les caía del cielo, ni les surgía de las entrañas de una tierra cada vez más reseca, miraron hacia el mar y se pusieron a fabricársela ellos mismos. A iniciativa de Hernández, cerca de 1.000 asociados formaron una comunidad de regantes y construyeron una desaladora a un kilómetro de la costa y a 300 metros de una ermita.
 
"Las desaladoras no son la única solución, pero hay que contar con ellas. Para este año de sequía no llegamos a tiempo, pero para los próximos, sí", dice Palop
Un metro cúbico de agua desalada cuesta entre 25 y 50 céntimos, dependiendo del tamaño de la planta (a mayor producción, mayor abaratamiento)
Este año de sequía asfixiante, la comunidad de regantes de Mazarrón ha seguido regando sus 3.500 hectáreas, casi todas de tomates, como cualquier otro año, con el agua proveniente de la desaladora. "Es cara, a 31 céntimos de euro el metro cúbico -sin contar con la amortización de las inversiones-, y algo insuficiente. Pero ha salido rentable. Porque, si no hubiéramos reaccionado a tiempo, esta comarca se habría muerto. Eso seguro. No estaríamos aquí. Y el cultivo de invernadero da de comer, entre empleos directos e indirectos, a 30.000 personas". La desaladora se bautizó, muy acertadamente, con el nombre de la ermita próxima: planta desaladora Virgen del Milagro.
 
Manuel Aldeguer, comisario de la Confederación Hidrográfica de la cuenca del Segura, cita siempre a la emprendedora y pujante cooperativa de regantes de Mazarrón como ejemplo a seguir. "Es cierto que para eso se necesita una mentalidad empresarial a veces difícil de encontrar, y que las desaladoras son caras, pero ahí está por lo menos parte de la solución a la falta de agua de la zona", asegura.
 
El Gobierno también confía en las desaladoras, entre otras medidas, para contrarrestar el derogado trasvase del Ebro y satisfacer la demanda de agua de la costa mediterránea. La Administración socialista ha prometido llevar a Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Almería más de 1.000 hectómetros cúbicos de agua al año. Más de la mitad de este caudal (600 hectómetros cúbicos) se conseguirá tomándolo directamente del mar.
 
Para ello, el Ministerio de Medio Ambiente ha proyectado, dentro del denominado Plan AGUA, la construcción de 17 grandes desaladoras. Todas, según el Gobierno, funcionarán en 2007. "Se trata de acabar de una vez de gestionar la escasez", explica el director general del Agua, Jaime Palop. "La sequía es un desastre para los cultivos, y que me perdonen los agricultores a los que les afecta, pero tiene su lado bueno: se ve el valor del agua. Las desaladoras no son la única solución para el problema, pero sería un suicidio no tenerlas en cuenta. Para este año de sequía no llegamos a tiempo, pero para los próximos, sí".
 
Una de las ventajas de las desaladoras es su rapidez de construcción. En San Pedro del Pinatar, en Murcia, bajo un sol apocalíptico, los obreros ultiman la cimentación de una nueva planta, incluida en el plan AGUA y casi gemela de la que ya funciona en esta localidad. A finales de 2006, entre las dos serán capaces de producir 130.000 metros cúbicos de agua al día, lo que equivale al consumo de 800.000 personas.
 
Otra de las ventajas es la calidad del líquido resultante. En la planta de San Pedro del Pinatar hay un grifo conectado al depósito donde se almacena el agua una vez pasada por los filtros. Si alguien está dispuesto a echarse un trago, los responsables de la planta avisan: "No se puede beber mucho, porque da diarrea". Es cierto. Pero no porque contenga impurezas. Al contrario: es demasiado pura para el ser humano. Es como la nieve derretida o el agua destilada. El estómago reaccionaría mal ante un líquido sin las necesarias sales. Por eso, al agua resultante de esta desaladora, antes de verterla al canal del Taibilla, se le añaden sales minerales.
 
El inconveniente es el precio. La desaladora de Mazarrón, que produce 16 hectómetros cúbicos al año, costó en su tiempo 15 millones de euros, incluidas las conducciones. La que se está construyendo en San Pedro del Pinatar, mucho más grande (24 hectómetros cúbicos), costará al Ministerio de Medio Ambiente 83 millones. Además, la energía requerida para que funcione es mucha, ya que para transformar el agua de mar en agua dulce es necesario, entre otros procesos, que ésta atraviese, a una altísima presión, unos cilindros gigantes donde se alojan los filtros que separan la sal del agua.
 
Actualmente, un metro cúbico de agua desalada cuesta entre 25 y 50 céntimos de euro, dependiendo del tamaño de la planta (a mayor producción, mayor abaratamiento por los costes de energía). El 45% del coste se va en amortizar la planta; el otro 45%, en pagar la electricidad, según José Antonio Medina, presidente de la Asociación Española para la Desalación y Reutilización. "Y será difícil arañar aún más el coste, porque ya estamos aplicando las últimas técnicas de ahorro de energía", explica Medina, que recuerda que las empresas españolas están a la cabeza en investigación en este tipo de plantas.

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