LA CRIPTOGRAFÍA
La criptografía es la ciencia, y el arte, de transformar un mensaje en un “batiburrillo” ininteligible,
de forma que solo los que conozcan una clave puedan reconstruirlo. Es una ciencia porque se rige
por reglas matemáticas, pero también es un arte porque no hay forma de saber cuando un sistema
de cifrado es bueno. Un criptógrafo que produzca un buen sistema de cifra tendrá siempre como
adversario al criptoanalista, que intentará recuperar el mensaje sin conocer la clave. Es una lucha
tan antigua como la de la espada y el escudo. Desde los tiempos más remotos se han utilizado
códigos secretos para lograr que un mensaje resultara incomprensible para las personas no
autorizadas a leerlos. En las tumbas del antiguo Egipto, existen múltiples ejemplos de escritura
cifrada: se le atribuía un valor mágico, además del práctico. Vamos a recordar los códigos secretos
a través de la historia:
El historiador Suetonio (siglo I-II d. C.), describe un sistema de cifrado utilizado por Julio César por el que resultaba imposible captar el sentido de cuanto escribía. Sustituía la primera letra del alfabeto, A, por la cuarta, D, y así sucesivamente con todas las demás. Según este historiador, también el emperador Augusto utilizaba un sistema muy similar, aunque se conformaba con avanzar tan solo una posición.

- La scitala espartana

El mensaje cifrado se escribía en una cinta de pergamino o de papiro que se envolvía sobre un
bastón. Se retiraba la cinta y se enviaba al destinatario que tenía en su poder una copia idéntica del
bastón. Al colocar de nuevo la cinta, aparecía el mensaje.

Se utiliza el alfabeto hebreo. Se van sustituyendo las letras del mensaje de acuerdo con la
disposición de una tabla que consta de dos líneas de letras del alfabeto hebreo. El atbash se emplea
en la Biblia (libro de Jeremías)
Con el paso de los siglos se idearon los cifrarios de rotación, que consisten en dos discos
concéntricos que pueden girar de forma independiente; en sus bordes, a intervalos regulares y en el
orden habitual, figuran las 26 letras del alfabeto. Este sistema fue utilizado por León Battista Alberti
(1402-1472) y Della Porta (1535-1615)
Otro sistema utilizado en el siglo XVI era el de cifrario polialfabético de Vigenére (1523-1596)
consistía en que la misma letra de origen, en el transcurso de la operación de cifrado, se transforma
en distintas letras cifradas. Durante mucho tiempo y erróneamente, se consideró que el cifrario de
Vigenère era inexpugnable con métodos criptoanalíticos. Sin embargo ya en el siglo XIX, Kasiski
creó el primer método de ataque contra los cifrarios polialfabéticos.
