BALUARTE DE SAN SALVADOR
La fortificación es de 1627, y fué ordenada su construcción por Felipe IV al objeto de protejer el puerto de Bonanza de la piratería; está situado entre el final de Bajo de Guía y Bonanza, ya en el camino de Bonanza, dispuesto entre la Dunas al borde de la playa en la desembocadura del río Guadalquivir.
Historía;
Se ha postulado la hipótesis de que se construye sobre otro anterior, pero no existen noticias precisas al respecto. Formaba parte de la línea de fortificaciones de la costa atlántica.
Levantado durante la época del VIII duque de Medina Sidonia, Manuel Guzmán el Bueno, sus trazas son obra del arquitecto Jusseppe Gómez de Mendoza, en 1645 pasó, junto con Sanlucar de Barrameda, a la corona.
El baluarte tiene en el interior, cuerpo de guardia, repuesto y almacenes. Construido de piedra de sillería, es de planta cuadrangular y abaluartado, siendo de reducidas dimensiones, con terraplén y cañoneras, dando cabida tan solo a cuatro piezas de artillería, motivo por el cual fue insuficiente para las funciones a las que estaba destinado, suponiendo esto su temprano abandono.
En el período de la guerra de la Independencia, en 1810, los franceses se intalaron en este para la defensa de la entrada del Guadalquivir.
Siendo en el siglo XIX cuando tiene su mayor declive. Será durante este período cuando pasa a ser conocido como castillo de la Pantisa por haberlo utilizado como residencia, tras cumplir su condena, una delincuente así apodada, que lo ocupa por el resto de sus días. Continuará
habitandose hasta los años 1940.
En 1985 es declarada bien de interes cultural en su categoría de monumento.
En el presente, del mismo quedan tan solo los muros y restos de la entrada, las troneras y un par de garitas. Los muros, parcialmente ocultos semienterrados por la arena hasta los años 1990, han sido liberados por las dunas habiendo quedado a la vista. Es visitable siendo de libre acceso.