Cuenta la leyenda que, años atrás, vivieron en Tubilla una pareja de jóvenes que se amaban como nadie antes hubiera visto. Como toda bella historia de amor, esta relación era prohibida, pues la doncella estaba prometida con otro joven, debido a un compromiso familiar. Una tarde de invierno, los dos jóvenes decidieron escapar, se reunirían junto a la cascada a las nueve para huir juntos. Comenzaron a sonar las nueve campanadas en el reloj de la Iglesia, pero el joven no aparecía, lo que provocó que la doncella, pensando que su amor no era correspondido, se lanzara desde lo alto de la cascada, ahogándose en el río. El joven, que estaba trabajando en las tierras, no alcanzó a oír las campanadas de la Iglesia y esa fue la razón por la que no acudió a la cita… desde entonces el reloj de la Iglesia repite las campanadas que marcan las horas en punto, dos veces.
Para bajar a la cascada, cruza el puente principal del pueblo y toma una pequeña callejilla.
Al poco tiempo saldrá un estrecho y cerrado sendero a la izquierda, tan solo debes seguirlo para entrar en las mismas entrañas de la cascada. Una vez encontrado el caché, avanza un poco más para disfrutar de unas vistas únicas.