El Pozo Judío esconde la bonita historia del Rey Francisco, procedente de tierras Catalanas, que tras visitar Tubilla del Agua, decidió establecerse en ella junto a su familia. Cuenta la leyenda, que una tarde de verano, la cascada del Pozo Judío se secó, lo que hizo que el Rey se llenara de tristeza. Años estuvo llorando al pie del puente que cruzaba el río, del que manaba la cascada, hasta que esta volvió a brotar con más fuerza que nunca, teñida de un mágico color azul. Dicen los lugareños que este color proviene de las lágrimas de sangre azul derramadas por el apenado Rey.
¡No te pierdas de camino la casa de Bocanegra y su oscura historia!