La declaración de Sitio Nacional en 1929 por Real Orden de 30 de julio del mismo año y la apertura de los caminos de acceso a la serranía por la margen derecha del Júcar en las proximidades de la capital y por un tortuoso recorrido hasta acceder a la localidad de Uña, permite el conocimiento de este espacio tan singular, contado por los cronistas y confirmado por los naturalistas y los amantes de las letras y las artes que se han acercado a Visitarlo, convirtiéndose en una nueva referencia en el mundo naturalista. La tardía apertura del ferrocanil entre Cuenca y Valencia (1947) atrasó la llegada de visitantes levantinos, que desde entonces se sumaron a la contemplación y difusión de este escenario natural tan llamativo.
