Construido a mediados del siglo XX, constituye el pulmón natural de Huéscar. En él se puede disfrutar de zonas arboladas, de su gran placeta interior con zona recreativa para niños, de sus pérgolas, de sus jardines, fuentes o de su magnífica verja, realizada en forja artística. No hay que olvidar visitar su palomar o su "parque chico", sin duda un paseo de calma y disfrute para el visitante.