
Durante siglos la Inquisición trabajó para que no se difundiesen en España ideas heréticas, intentando acabar con toda religión o creencia que no fuese la religión católica. Persiguió duramente a judíos, protestantes y moriscos. Las acusaciones ante la Inquisición por herejía podían desencadenar en duras y descabelladas condenas: vergüenza pública, desposesión de bienes, azotes, destierro, galeras, cárcel perpetua y muerte en la hoguera. También se castigó la brujería, aunque en España no se persiguió con tanta intensidad como en otros países.
Indicios como el origen judío y morisco de Cañamero, la existencia de la conocida Casa de la Inquisición o la tradición de las brujas, hacían pensar en la posibilidad de que muchos paisanos fuesen condenados por este tribunal. Gracias a la investigación de Fermín Mayorga podemos poner nombres a muchos de estos cañameranos.

La Inquisición de Llerena fue un instrumento de control social, la cual contaba con los medios necesarios para extender su presencia por todas las villas de Extremadura, incluyendo Cañamero a pesar de que en esta villa la se encontraba la sede y las cárceles secretas del Santo Oficio de León. Sus métodos: el soborno y la tortura, conseguían arrancar las confesiones mas extravagantes y poner a vecinos contra vecinos, padres contra hijos y esposas contra esposos. Y fue la Inquisición junto con la participación de vecinos de Cañamero los que llevaron a muchos de los moriscos que allí habitaban a la desgracia más absoluta. Se tiene constancia de muchos vecinos condenados por la Inquisición de Llerena en distintos autos de fe entre los que podemos destacar:
Juana García, Isabel Martín, María García, Isabel de Granada o María Hernandez acusadas por practicar la religión de Mahoma. Negaron los hechos y se les sometió a tormento, después del cual comenzaron a confesar. Se las condenó a salir a auto público de fe, con sambenito y coroza, fuese admitida a reconciliación, y llevar sambenito y cárcel a perpetuidad irremisible.
Juan Martín, Alonso Díaz, Juan de Villa Verde, Mingo García y Luis Pérez Fernández (Alfaquí de la comunidad morisca) fueron condenados a ser quemados en la hoguera. Lus Pérez Fernandez murió por enfermedad y se exhumaron sus huesos para ser quemados con posterioridad en la hoguera.
Aunque principalmente en Cañamero se persiguió a la comunidad de moriscos, también fueron condenadas algunas mujeres por brujería.
Normalmente, estas personas intervenían la mayoría de las veces en casos de amoríos, a ellas acudían las mozas para saber del conocimiento de su pareja; de la existencia de algún amante, si la quería o detestaba; si el casamiento se había de celebrar de inmediato o, por el contrario, no se realizaría.También acudían a ellas los vecinos para obtener una cura a algún problema de salud.
Hasta ahora, se han encontrado tres autos de fe de tres mujeres condenadas por brujería:
María González, sentenciada a auto publico de fe con insignia de hechicera, abjurar de levi, y ser llevada a la vergüenza pública, además de darle 200 azotes y ser desterrada por dos años de Cañamero y su termino.
Dominga Rodríquez, alias “La Palanca” fue presa y llevada a las cárceles secretas de Llerena, siendo condenada a salir en auto de fe con sambenito, coroza, y con insignia de hechicera, se le confiscasen sus bienes, se le diesen 200 azotes y fuese desterrada de la villa de Cañamero por tiempo de cinco años.
María Alonso, fue llevada a las cárceles secretas de la Inquisición de Llerena donde está a espera de auto.

Fotografías cedidas por Ana Rguez Fotógrafos de la obra Con la Inquisición, chitón representada por el Grupo de Teatro El Mostajo de Cañamero. Esta obra se interpreta todos los puentes de mayo durante el mercado medieval.
Información de Pedro Alfonso Diosdado.