La Fábrica de Aviones de Córdoba fue la primera de América Latina. A mediados del siglo pasado se convirtió en un formidable polo de desarrollo industrial que llegó a producir, entre otros, uno de los primeros aviones militares a reacción: el Pulqui I. Esta experiencia sirvió de base para el desarrollo del Pulqui II, un caza excepcional, de los más veloces del mundo.
Fundada en los albores de la aviación, en el año 1927, la entonces Fábrica Militar de Aviones construyó al principio 3 aeronaves bajo licencias europeas, pero ya en 1931, bajo la Dirección del Ing. Militar Bartolomé De la Colina, diseñó y construyó el primer avión nacional, el Ae.C.1, cuyo éxito desencadenó una familia de productos aeronáuticos argentinos hasta fines de la década, ya que en 1939 y 1940 se fabricaron bajo licencia el biplano FW 44J y el Curtiss Hawk 75 respectivamente.
En 1944, tras la asunción del Mayor Ingeniero Juan Ignacio San Martín como Director de la empresa, la fábrica produjo un salto que la llevó a ocupar a más de nueve mil personas en un complejo industrial que a partir de la creación de I.A.M.E. (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) en 1952, no sólo construía aviones, motores, hélices y accesorios, sino también vehículos utilitarios, automóviles, tractores y motocicletas. El avión DL 22, de diseño nacional, fue el producto "impulsor" de este importante crecimiento mediante la fabricación de 2 series de 100 aviones cada una. Cabe destacar que la aeronave estaba equipada con el motor "el gaucho" que se fabricaba también en Córdoba.
La fabricación en serie del I.Ae.22 "DL" enmarcado en el Primer Plan Quinquenal, permitió a la FMA tercerizar la fabricación de muchos de sus componentes a empresas privadas, generando de esta manera el nacimiento de unas 107 fábricas y talleres, que luego llegarían a más de 300. El Instituto Aerotécnico (como se llamó la fábrica a partir de 1943) supervisó la transferencia de tecnologías suministrando asesoramiento técnico y soporte económico cuando fue necesario. Ello sentó las bases de la industria que luego posibilitaría la instalación en Córdoba de las primeras terminales automotrices de la Argentina.(Fiat en 1954 e IKA, Industrias Kaiser Argentina)
En 1947 voló el primer avión a reacción diseñado y construido en sudamerica, el I.Ae 27 Pulqui I.
En 1950 realizó su 1° vuelo el I.Ae 33 Pulqui II, un caza tecnológicamente comparable a los mejores de la época, el cual desarrollaba 1.050 kilómetros por hora del cual se construyeron 5 prototipos. Hay que hacer notar que entre 1940 y 1955 no se produjo ningún avión bajo licencia, fueron todos desarrollos nacionales. A partir de la Revolución de 1955, se produce un cambio brusco en los planes de la fábrica y se vuelve nuevamente a intercalar con las producciones propias la fabricación bajo licencia (aviones T-34 Mentor, Morane Saulnier MS 760 Paris, Cessna)
A fines de los 60 salió de la fábrica el IA-58 Pucará, excelente avión nacional de apoyo y ataque ligero que fue exportado a distintos países y aún hoy es utilizado y modernizado por la Fuerza Aérea Argentina.
En 1984 realizó su vuelo inaugural el avión de entrenamiento avanzado IA-63 Pampa, que actualmente se sigue produciendo en una versión modernizada.
En 1995, el gobierno nacional encabezado por el Dr. Menem, entregó la empresa en concesión a la estadounidense Lockheed Martin, uno de los mayores conglomerados mundiales dedicados a la defensa.
Después de quince años de gestión privada, en los que el énfasis estuvo puesto en el rubro mantenimiento en detrimento de la fabricación (principal objetivo de una fábrica), el Estado Nacional, a partir de una decisión política del gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, adquirió las acciones de la firma estadounidense y creó la nueva Fábrica Argentina de Aviones, FAdeA, dándole el nombre de "Brig. San Martín", en reconocimiento al impulso industrial que diera a la Fábrica y a la Ciudad de Córdoba este director durante su gestión en los años 40, su actuación pública como Gobernador de la Provincia y como Ministro de Aeronáutica hasta 1955.
La nueva empresa, FAdeA, apunta a recuperar las mejores tradiciones industriales de la planta de Córdoba y su papel de productor de tecnología avanzada. Se está trabajando, con importantes socios estratégicos (especialmente con empresas Chinas y Brasileras, además de socios de la región Unasur) en el desarrollo de contratos que vuelven a ubicar a esta, nuestra gran empresa argentina, en un lugar muy importante en el mundo de las producciones aeronáuticas, y devolviendo a todos los argentinos el orgullo por su Industria Aeronáutica y de Defensa.