Con sus excepcionales vistas de Madrid, sus fabulosos atardeceres y la torre de vigilancia de incendios situada en su cumbre, hace que sea el cerro más emblemático de la Casa de Campo.
Este lugar fue el escenario de diversas batallas durante la Guerra Civil en la y en él se ubicaron muchas de las baterías de artillería que desde comienzos del mes de diciembre de 1936 bombardearían Madrid. Por ello, fue una posición estratégica durante roda la guerra civil. El cerro fue tomado por primera vez por los hombres del General Varela en noviembre de 1936. A partir de ese momento los combates por controlar esa posición se producían a diario. Más adelante, las Brigadas Internacionales intentaron en numerosas ocasiones tomar el Cerro Garabitas aunque no lo consiguieron, Los restos de las trincheras son frecuentes, y puede verse alguna en las inmediaciones del caché.
Tiene varios accesos, el más habitual es de la carretera asfaltada que llega a sus proximidades desde las proximidades del Puente de los Franceses y que es utilizado para entrenar por muchos ciclistas, al tratarse de una subida de 2 kilómetros con una pendiente continua cercana al 5%.
También hay varios caminos de tierra que llegan hasta la misma torre de vigilancia, el más habitual es el que llega desde la misma zona que la carretera antes indicada por el antiguo estanque y el Cerro Morán. Otras sendas, mucho más estrechas, suben con fuertes pendientes desde la pista de Tierra que recorre toda su zona Norte y son utilizadas por diferentes ciclistas de mountain-bike para realizar arriesgados descensos.
El cache . Se trata de un recipiente pequeño que contiene un log book, y tres minerales; cinabrio, silvina y aragonito. Está situado a algo más de 100 metros y los árboles impiden ser observados por el vigilante de la Torre de vigilancia de incendios en la época estival.