Siguiendo la ribera del arroyo de la Saz por su margen derecho, bien escondido, al llegar a unas evidentes ruinas de algún molino o construcción, encontramos todavía en la piedra marcada una “muela de molino” donde el trabajo de los canteros daban forma para extraerla, pero algo salió mal y allí sigue, en vertical. Un trabajo paciente que a veces, no era recompensado.
ESTA FOTO LE DA NOMBRE AL CACHÉ, UNA PIEDRA DE MOLINO QUE LOS CANTEROS NO TERMINARON DE SACAR DE LA ROCA MADRE: