
Todo comenzó una noche de San Juan, a altas horas de la madrugada...
Una vecina del pueblo era sonámbula, esa misma noche, se levantó de su cama, bajó sus escaleras, abrió la puerta de su casa y, en camisón, salió andando hacia Los Cantos...
Hizo cuatro paradas por el camino, no sabemos el motivo de estos descansos.
Cuando te dirijas a las coordenadas iniciales encontrarás la primera etapa de descanso, dónde hallarás los pasos que dio (un paso corresponde a un metro) hasta la siguiente etapa, así hasta completar las cuatro. En esta última te dirá los pasos hasta llegar a la ubicación final. Allí fue donde la chica despertó, no comprendía nada de lo que le estaba sucediendo, se sentía aturdida y un poco asustada.
Se frotó los ojos intentando descubrir donde había llegado, sintió un frío repentino, miró a su alrededor, la luna la observaba pero nada más, un silencio abrumador... cuando ya había decidido volver a casa, del riachuelo próximo a ella, observó una neblina que salía del agua, se acercó a mirar que era... una imagen de una mujer se le apareció, con vestido blanco, pelo negro hasta la cintura y un rostro triste.
Se asustó muchísimo, no sabía que hacer, intentó salir corriendo pero la mujer la retenía en ese lugar...
Gritó para pedir ayuda, nada, solo el vacío la oyó... la luna fue testigo de su desaparición...
A la mañana siguiente, sus padres le echaron de menos, salieron a buscarla pero no obtuvieron ningún resultado... La luna lleva consigo el secreto de lo que ocurrió.
Desde entonces en ese lugar, todas las noches de San Juan, dicen que aparecen las dos...
Intenta descubrir el camino que cogió y en Los Cantos imagina lo que le pudo ocurrir.