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In memoriam: Don Emilio Rivero Rodríguez (1883-1959), nacido en Tegueste y fallecido en La Laguna, desarrolló una ingente labor en pro de este deporte vernáculo, en el que fue luchador, entrenador, directivo, presidente, federativo, juez de terrero, árbitro, promotor, empresario organizador de luchadas, cronista en la prensa e historiador de la lucha canaria. El desarrollo de la luchada lo relataba don Emilio Rivero Rodríguez en su libro inédito sobre la Historia de la Lucha Canaria, concretamente en el capítulo titulado “La luchada de la Media Montaña.
Del blog de Octavio Rodríquez Delgado (Cronista Oficial de Candelaria) se ha extraido toda la información de: mitología, historia y folclore que figura en este caché (ver enlace en la Página Web Relacionada).

Mitología: El topónimo que tomó esta montaña se debe, seguramente, por hallarse cortada a su mitad, verticalmente, desde su más elevada prominencia hasta su base, en forma de media naranja, en el lado de la costa. Atribuyéndose por muchos tan perfecto tajo al cuchillo y brazo del forzado Hércules que robó las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides, hundiendo, al propio tiempo de una formidable patada la mitad desaparecida en lo más profundo del mar. Mas, sean cuales fueran las causas que produjeron este fenómeno, no nos adentremos en el campo de la mitología y volvamos directamente al grano dejando la paja que se la lleve el viento.
Historia: Muchas fueron las luchadas que, en pasadas épocas, según cuenta la tradición, se celebraron el Archipiélago Canario….. Pero ninguna de esas luchadas ha tenido la resonancia de la de la «Media Montaña», tanto por el número y clase de luchadores que en ella figuraron, como por cuanto al numeroso gentío que de todos los lugares de la isla acudió a presenciarla.
Celebrase este fausto acontecimiento deportivo, que marca una señalada época en los anales de la historia de la lucha canaria, en los días 24, 25 y 26 de junio de 1834, en una llanura que existe al pie de la «Media Montaña» enclavada en la orilla del mar, en la jurisdicción de Candelaria.

A esta luchada concurrieron casi todos los aficionados de la isla que pudieron salir de sus casas, unos montados en burros, ya en albardía ya «escarranchados» en las ancas; otros cabalgando a buen paso en bestias mulares y caballares, en silla, albarda y a pelo, y los más en el antiguo automóvil de dos ruedas (carreta tradicional).... ; vehículos en los que atravesaron la cumbre del Teide los que desde Adeje, Guía de Isora y Santiago del Teide, hicieron acto de presencia en la «Media Montaña», y los que desde los más alejados pueblos de la isla se congregaron en dicho lugar con igual finalidad.
Tomaron parte en las «agarradas» de los tres días de lucha 430 luchadores, divididos en dos bandos, Norte y Sur, viéndose salir al «terrero» por «caída», al padre por el hijo y al hijo por el padre, al primo por el primo y hasta el abuelo sexagenario, con la cabeza más pelada que un huevo, por el nieto ágil y forzudo de 18 abriles bien cumplidos.
Vencieron los del Sur, no en buena lid precisamente, sino valiéndose de algunos intríngulis y argucias que forzaron la balanza a que se inclinara a su favor. Los del Sur se valieron de que muchos de los luchadores salieran al «terrero» durante los tres días de lucha, hasta tres ocasiones. El primer día salieron con el pelo largo, barba y bigote: el segundo, con el pelo desmontado y la barba afeitada, y el tercero, pelados al rape y sin bigote, pasando por tanto, entre la gente que no los conocía de cerca, como luchadores distintos. Por último, para eliminar del «terrero» al luchador Pancho Melián de Tegueste, (que ya había tumbado a 23 de los mejores luchadores del bando contrario) recurrieron a echarle a éste a un luchador de Fasnia conocido por el «Correísta», luchador que no obstante, ser de los de primera fila, no sentía escrúpulo alguno por tumbar a otro de la manera que fuera (En contra de la primera regla de la actual lucha canaria).
Entre las figuras más relevantes fueron Pancho Melián, Marcelino Hernández, Hipólito Hernández, Manuel y José Dionisio, Manuel Llanos, el Mozo Andrés, Buenaventura Perera, el Chiñama, el Correísta y Cartaya que fue el último luchador en pie.
Folclore: Y nos cuenta la tradición que desde esta memorable fecha, se viene cantando por los campos de Tenerife la siguiente copla:
Cartaya vino de Güímar
a luchar a Candelaria,
se escarranchó en el terrero
y no hubo quien lo tumbara.
Video del Himno a la lucha canaria. Los Sabandeños (1973)
Deporte: Primera regla de la lucha canaria: "La nobleza del luchador". El luchador, de acuerdo con sus peculiaridades y tradiciones, ha sido muestra de nuestra personalidad como pueblo canario a través del arte, la nobleza, agilidad, destreza, los reflejos y el desarrollo armónico, físico y mental que requiere nuestro deporte autóctono.
1.1. Saludo. Ambos luchadores se estrecharán la mano al encontrarse en el terrero para iniciar la agarrada, saludando en primer lugar al árbitro. Los luchadores también se saludarán al final de cada agarrada.
1.2. "Pedir lucha" o "darse por caído". Los luchadores no deben continuar la brega cuando el contrario se haya declarado vencido (tocando la espalda o de viva voz) o el árbitro haya tocado el silbato.
1.3. Ayudar a levantar al vencido. El luchador que gane la agarrada deberá en primer lugar ayudar a levantar al caído.
1.4. El vencedor vendrá obligado a dar la mano al vencido, quien le corresponderá. Serán considerados innobles los actos de celebración antes de que el árbitro dé por finalizada la agarrada y proclame vencedor.
El caché: Sube al punto más alto de la Media Montaña (173 m), compara lo que ves con la imagen aérea de 1962 e imagina como sería el lugar hace unos 180 años (1834). Sin autopistas, carreteras, ni los medios actuales de comunicación como: prensa, radio, televisión, telefonía, internet... ¿Como consiguieron organizar tan importante evento a nivel insular? Mientras te planteas esta cuestión, puedes buscar el caché que te trajo a este lugar y disfrutar de las panorámicas que te brinda esta pequeña elevación montañosa.
Panorámica Candelaria, Arafo y Güímar
Panorámica Barranco Hondo

Panorámica Tabaiba y Radazul
Alejarse del caché hacia la costa puede resultar muy peligroso.
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