
Colegio Sagrados Corazones
Cuando en 1880 algunos padres de los Sagrados Corazones llegaron a Miranda de Ebro, establecieron un vínculo entre su historia, la historia mirandesa y la de los franciscanos que en su nueva casa les precedieron durante siete siglos.
De esta manera el desamortizado convento de San Francisco no cayó en el abandono, el deterioro y la ruina, como tantos otros, por el contrario, volvió a llenarse de vida, de frailes primero y de estudiantes después. El convento de los padres Sagrados Corazones fue en origen unos de los más tempranos cenobios franciscanos de España.
La parte más importante del antiguo convento de San Francisco corresponde, desde el punto de vista constructivo, a dos momentos claramente diferenciados, el último tercio del siglo XVI, cuando se levanta la capilla mayor y el crucero del templo, y la última década del siglo XVII, cuando se construye la nave, el pórtico y la espadaña. Se unen así en un mismo edificio las fórmulas del Renacimiento y el Barroco. Aunque ha desaparecido todo el ornato original, la documentación ha permitido recuperar la memoria de monumentos funerarios, retablos, tallas y lienzos.