Me cuenta mi madre, que en los años 50 (del siglo XX, jejeje) los niños de Alforque, para celebrar la Pascua, iban de excursión a lo alto del Poyo, y era allí donde se comían el tradicional rosco y el huevo....para ellos aquella era una excursión como ir hasta el fin del mundo, eran otros tiempos, entonces no habían GPS ni geocaching, claro. Más tarde la montaña se convirtió en una cantera de alabastro, dejando al pobre Poyo en los huesos. Ahora ya hace años que cesó la actividad, pero el Poyo sigue siendo un pronto de referencia para todos los alforquinos, que lo han convertido en un espléndido mirador. Donde finaliza la ya tradicional competición ciclista "subida al Poyo".
Los más valientes podéis llegar a subir en coche, pero la verdad, Yo os aconsejo que lo dejéis abajo.
Para llegar a la cima seguí del camino que sale de la carretera que lleva de Alforque a Alborge, y una vez rodeado casi la totalidad del Poyo encontraréis un camino a la derecha que os llevara hasta la cima.