Peña la Cruz
Inmersa en el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, en el margen occidental del macizo paleozoico del Collado de la Plata, la Peña la Cruz (1.538 m) ofrece un atractivo mirador del sureste de la Sierra de Albarracín, pudiendo divisarse, si el día esta claro, una panorámica que abarca desde la propia ciudad de Teruel (al este), a las parameras de Saldón y Valdecuenca (al oeste), el pico Jabalón (1.691 m) y Jabaloyas (al suroeste) o la prolongación del Rodeno hacia el sur (Tormón).
Materiales
El cerro de la Peña la Cruz está formado por areniscas llamadas en la zona "rodeno". Son un tipo de roca sedimentaria formada por pequeños granos de arena que proceden de la erosión de otras rocas, cementados en una matriz silícea. Estas areniscas son muy antiguas y se formaron hace unos 225 millones de años constituyendo la base del primer periodo geológico del Mesozoico (Triásico) Esta primera época se conoce también como Buntsandstein, por la facies que la caracteriza. Su color rojizo procede de los óxidos de hierro que aparecen diseminados entre el resto de componentes.
El pino Rodeno
El pino rodeno o resinero (Pinus pinaster) es el pino que torma parte del paisaje de esta zona. Se diferencia de otros pinos de la Sierra de Albarracín, como el pino silvestre (P. sylvestris) o el laricio (P. nigra subesp. salzmannii), por el gran tamaño y rigidez de sus acículas (hojas), así como por presentar unas piñas también grandes de aspecto alargado y un tronco pardo oscuro muy agrietado.
Vestigios históricos
Otro de los atractivos del Rodeno es su gran riqueza arqueológica, que da fe de una presencia humana que se remonta a la Prehistoria. Algunos de los numerosos abrigos que brindan las areniscas están decorados con pinturas rupestres esquemáticas de estilo levantino. Existen cuatro conjuntos que se suceden desde Albarracín a Bezas, y desde allí a Tormón: "El Rodeno de Albarracín", "Tajadas de Bezas", "Ligros, Pajarejo y Olivanas de Albarracín" y "Prado de Tormón".
Posición del ALTO de la CRUZ
En el transcurso de la Guerra Civil Española (1936-1939) los dos bandos contendientes se enfrentaron a muerte llevando uno u otro la iniciativa dependiendo de múltiples factores. La República lo hizo primero hasta la Batalla de Alfambra, momento en que el empuje pasó a manos del ejército sublevado. Esta zona donde se ubica el Alto de la Cruz, a 1.535 metros de altitud, se encontró desde el principio en poder de los leales al gobierno, pero no fue fortificada por éstos al encontrarse muy lejos de la línea del frente, situada al sur de Albarracín y Gea de Albarracín.
En julio de 1937, y como ayuda a su ofensiva en Brunete, los republicanos atacaron los dos pueblos antes citados, fracasando en su intento. En la contraofensiva nacional se ocupó el Alto de la Cruz en la noche del 5 al 6 de agosto, deteniendo aquí su avance. Veinte días más tarde, el 27, fue atacado de nuevo, esta vez por tropas republicanas, aunque sin éxito.
Después de esa fecha, la línea de frente permaneció invariable hasta el final de la guerra. De hecho, el frente se estableció a 500 metros al sur, exactamente entre el Alto de la Cruz y la Ceja de la Lagunilla.
Durante el segundo semestre de 1937, en el Alto de la Cruz estaba acantonada la Compañía del Batallón 55, dei Regimiento 18 nacional Al otro lado del frente, en la Ceja de la Lagunilla y en la cota 1445, por parte republicana estaban fuerzas pertenecientes al 24 Batallón de la 97 Brigada Mixta.
Desde lo alto del Alto de la Cruz se pudieron observar con detenimiento, a lo largo de toda la guerra, los fuertes combates que se produjeron en torno a la Muela, Campillo, o el Alto del Molino, desarrollados durante la dura conquista de la ciudad de Teruel entre diciembre de 1937 y febrero de 1938.