En el Valle de Tobalina a dos kilómetros de la Ciudad de Frías.
El lavadero ya no tiene su primitiva función, ahora se ha convertido en un pequeño estanque con pececillos de colores.
Este es mi primer escondite, he elegido esta ubicación porque a pesar de no haber nacido aquí, llevo más de 20 años visitándolo y para mí es como si fuera mi pueblo, y sus vecinos mi familia.
Espero que disfruteis con la búsqueda y el entorno.