Un poco de historia
En el siglo XVIII, el rey Fernando VI mandó construir a modo de homenaje más de cien estatuas de los anteriores reyes de la península y territorios por entonces pertenecientes a la corona, delegó la tarea de elegir a los reyes que iban a ser esculpidos a fray Martín Sarmiento quién elaboró la lista de todos los reyes que adornarían la balaustrada del recién construido Palacio Nuevo de Madrid. Eran 14 para las esquinas (de reinos relacionados con la monarquía española: América, Portugal, Castilla, Aragón, Galicia, Navarra y un par de patrones) más otras 94 de reyes españoles para la cornisa general. Se construyeron en piedra blanca de Colmenar por los mejores escultores de la época. Tiempo después, al llegar al trono el nuevo rey Carlos III, dispuso que se quitasen porque el por entonces arquitecto de la corte, Sabatini creía que rompían la estética del edificio, estas estatuas pasaron entonces a almacenarse por los próximos años en los almacenes de Palacio siendo sustituidas por jarrones
En 1787 comenzó el reparto en el cual algunas se perdieron y otras se duplicaron. Toledo se quedó con algunas y otras marcharon a Burgos, Ronda, Vitoria, Logroño (éstas se destruyeron en 1931 con la República) y a San Fernando de Henares (la de Fernando VI, fundador de esta ciudad). Más tarde otras acabaron en Aranjuez, en El Ferrol o en Pamplona. El resto se repartió por los jardines de Madrid: Plaza de Oriente, Sabatini, Retiro, Glorieta de las Pirámides o el Museo del Ejército. A finales del siglo XX, se decidió subir algunas al lugar para el que estaban pensadas en un principio.
La relación de estas estatuas con Toledo se produjo gracias a D. Antonio Ponz, ilustrado de la época y a el Cardenal Lorenzana quién tras asumir la Archidiócesis de Toledo, quiso devolver algo de grandeza a una decadente ciudad imperial, ambos interceden ante el secretario de estado del entonces rey de España Carlos III, quién otorgó 8 estatuas a Toledo (2 de ellas destruidas en el tercer y último incendio del Alcázar).
Estatua 1: Sisebuto
La primera de estas estatuas que vamos a visitar corresponde al rey visigodo Sisebuto y se encuentra en las coordenadas iniciales del caché, de la inscripción colocada debajo de esta estatua conseguiremos las siguientes dos variables:
Variable A: Cuenta el número de letras de la última palabra que aparece en la inscripción.
Variable B: ¿Cuántas veces aparece la quinta letra del abecedario en esta palabra?
Dirígete a la segunda de las estatuas en:
N 39 51.8(A-2)(B+1)
W 004 01.(A/2)(A+1)6
Estatua 2: Alfonso VII

Variable C: En la última palabra de la inscripción, ¿Cuántas veces aparece repetida la vocal más frecuente?
Para llegar a la tercera estatua no necesitas coordenadas, tan sólo date la vuelta, ¡Está detras tuya!
Estatua 3: Wamba
Variable D: En la primera palabra de la inscripción, ¿Cuántas veces aparece la segunda letra del abecedario?
Visita la cuarta de las estatuas en:
N 39 51.(A-D)9(A-C)
W 004 01.(C+3)3C
Estatua 4: Alfonso VIII

Variable E: En la última palabra de la inscripción, ¿Cuántas veces aparece la primera letra del abecedario? Suma 1 al resultado.
Dirígete hacia la penúltima de las estatuas en:
N 39 51.(A-B)(E+D)(E+B)
W 004 01.(A-E)E(A+D)
Estatua 5: Alfonso VI

Volveremos a fijarnos en la última palabra de la inscripción de esta estatua y obtendremos la siguiente variable:
Variable F: ¿Cuántas letras componen esta palabra?
Dirígete a la última de las estatuas en:
N 39 51.(F)(E+B)(D-B)
W 004 01.(A+D)(F-E-E)(C+B)
Estatua 6: Sisenando

Variable G: ¿Cuántas letras componen la última palabra de la inscripción?
Variable H: ¿Y cuántas vocales tiene esa palabra?. Multiplica el resultado por dos.
El Caché
El caché se encuentra en:
N 39 51.(B+D+E)(F+G-H)(G+H-E+C)
W 004 01.(A+C-D)(F+H/C)(G+H+B-D)