Se ha concebido como un espacio, a la manera de plaza rectangular, en el que se reparten parterres con vegetación y en cuyo extremo sur se encuentra el conjunto escultórico.
El monumento, que comenzó a levantarse en 1983 y cuyo proyecto original es del arquitecto José Ferrari, pero sufrió con posterioridad modificaciones.
La composición, debida al escultor sevillano Sebastián Santos Calero y al arquitecto Juan Escribano, está formada por un basamento en el que se ubica un pedestal del que emergen dos columnas de mármol jónicas, las cuales sostienen una pieza de bronce en la que pueden leerse las siguientes inscripciones: «ANDALUCÍA DEBE CUMPLIR UN IDEAL COMO REALIDAD DISTINTA Y COMPLETA, COMO UNIDAD ESPIRITUAL VIVA, CONSCIENTE Y LIBRE», y en la cara posterior: «VIVA ANDALUCÍA LIBRE». En la zona superior se representan un grupo de palomas en el momento de desplegar sus alas para iniciar el vuelo, en alusión a la libertad deseada para Andalucía.
En 2006 se completó, por iniciativa de la Fundación Blas Infante, con la colocación de una escultura de bronce de 2,10 metros de altura y realizada por el mismo autor, que representa a Blas Infante con los brazos abiertos en actitud consciente a la espera de recibir los disparos mientras se dirige al pueblo andaluz.
La efigie está rodeada por ocho losas de metal, debidas al escultor Francisco Manuel Parra, alusivas a cada una de las provincias andaluzas, con sus respectivos escudos y presididas en la parte anterior por otra plancha con el escudo de Andalucía.
Todos los años el día 10 de agosto, organizado por la citada fundación, se conmemora en este lugar el fusilamiento por las tropas franquistas del padre de la patria andaluza, efectuándose un homenaje a su figura y al que acuden las máximas autoridades andaluzas.


