Daganzo de Arriba esta enclavado en la Zona de Especial Protección de Aves nº 139 de "Estepas Cerealistas de los ríos Jarama y Henares". La principal característica de esta ZEPA radica en la antropización del terreno, gracias a los cultivos de cereal que se extienden por los 18 municipios que forman parte de ella. Los cultivos característicos de la zona son de secano, trigo y cebada, aunque puede darse el caso de pequeñas explotaciones hortofrutícolas en las vegas de los cursos de agua que se extienden por todo el territorio.
La conservación del espacio natural depende en gran medida del mantenimiento de los cultivos cerealistas, ya que las especies de aves más importantes de la ZEPA son propias de estos. Algunas especies como la avutarda (Otis tarda) dependen de la preservación de los cultivos debido a la utilización de estos como refugio y sustento alimenticio.
En esta ZEPA es frecuente avistar diversas especies como la avutarda (Otis tarda), el sisón (Tetrax tetrax), la ortega (Pterocles orientalis) o el alcaraván (Burhinus oedicnemus). Además es un enclave importante para la nidificación de rapaces esteparias como el aguilucho cenizo (Circus pygargus), el aguilucho pálido (Circus cyaneus), el cual además se comporta como invernante, o el cernícalo primilla (Falco naumanni). Los campos de cultivo de la zona, junto con sus pequeñas masas arboladas próximas al río Torote, acogen también a otras especies representativas de estos ambientes como la alondra común (Alauda arversis), con casi 1000 ejemplares durante el invierno, la avefría (Vanellus vanellus), el ratonero común (Buteo buteo) o el milano real (Milvus milvus). Además aparecen mamíferos como el conejo (Oryctolagus cunniculus), la liebre ibérica (Lepus granatensis) o el corzo (Capreolus capreolus).
El término de Daganzo presenta una serie de variables ambientales que lo hacen muy atractivo para la fauna. Los avistamientos de aves en la zona son frecuentes y encontramos especies de alto valor ambiental, con numerosos ejemplares de rapaces que usan el espacio en el invierno, ligadas a la abundancia de caza y a un medio tranquilo y con pocas perturbaciones antrópicas.
Estas especies utilizan sobre todo la zona alejada del núcleo urbano, donde pueden encontrar caza abundante y sitios de reposo.
Para llegar al caché hay que recorrer a pie 1 km y medio de ida y otro de vuelta. Tambien se puede hacer en bici. Asi preservaremos la tranquilidad del paseo entre los cultivos y haremos posible el avistamiento de aves, conejos o corzos. Si nos atravemos a continuar caminando hasta lo alto del camino, podremos disfrutar de una preciosa puesta de sol en la hora apropiada.