Lo cierto es que poco quedaba de la antigua casatorre de antaño, el tiempo llegó a transformar la majestuosa torre en un tradicional caserío utilizado para labores de labranza. No obstante, gracias a su reciente remodelación, hoy día podemos deleitarnos con el esplendor de antaño.Esta edificación no es la típica torre medieval defensiva sino más bien un sencillo palacio-torre o una casa noble del comienzos del siglo XVI. Las torres tienen habitualmente dos alturas, mientras que la de Ondiz cuenta con un salón superior. Poco se sabe de los morados de esta esbelta construcción. Entre sus paredes seguro que se sucedieron un sinfín de historias. Lo poco que sabes es que en 1745 era propiedad de Bartolomé y Martín Basáñez y en 1796 de Juan Camiruaga.
LLEVAR BOLIGRAFO