El municipio de La Bañeza se encuentra al suroeste de la provincia de León, a 45 Km. de la capital. La extensión de su término municipal es de 19,7 km2.
La ciudad se levanta en una fértil llanura salpicada por las aguas de los ríos Duerna, Tuerto y Órbigo y es cabecera y centro comercial y de servicios de primer orden de una extensa comarca agrícola, la más importante de la provincia.
No es posible, por tanto, separar La Bañeza de sus alrededores, de sus comarcas, que nos ofrecen además la posibilidad de disfrutar de sus ríos, sus choperas, alamedas y riberas que la convierten en paso obligado y tierra para la acogida. Una densa arboleda y unos espaciosos sotos fluviales permiten una amplia disponibilidad de áreas naturales, zonas de baño y esparcimiento, así como de paseos botánicos, excursiones deportivas y ríos que invitan a la pesca. La naturaleza es parte de la tentación bañezana.
El punto más alto es el Monte Teleno, de 2.188 metros de altitud. Este monte está cubierto de nieve prácticamente todo el año.
Cuenta con un clima continental que se caracteriza por los inviernos muy fríos y los meses estivales de temperaturas muy agradables.
El más tradicional de los parques bañezanos se encuentra situado junto a la antigua estación del tren. Dispone de una amplia zona arbolada, bancos, fuente y zona de juegos infantiles completamente adaptada a la normativa europea (UNE 1176 / UNE 1177) con balancines, juegos de muelles, columpios y toboganes...
La Gastronomia Bañezana reúne un sinfín de platos que pueden ser degustados en cualquiera de los numerosos restaurantes de nuestra ciudad.
Las Alubias a la Bañezana y las Ancas de Rana son los platos estrella y aquellos con los que, fuera de nuestras fronteras, se identifica nuestra gastronomía.
Las "Ancas de Rana" se han convertido en el plato rey, en el manjar por excelencia, en el eje principal que mueve todo el engranaje culinario bañezano, colocándose en lo más alto del escalafón gastronómico por su rareza y exquisitez. Su éxito es debido a que este plato conserva todo su primitivismo, tanto en los ingredientes empleados para la elaboración de su tradicional salsa roja, a base de aceite de oliva, sal, unto, pimentón y algún que otro condimento secreto que distingue a cada restaurante, como en los recipientes en que se elabora y sirve, la típica cazuela de barro.
El caché está en el tren que está dentro del jardinillo. Hay una puerta que está abierta de continuo aunque la principal esté cerrada.