El Castillo de Morón de la Frontera se encuentra ubicado en un cerro elevado de la localidad desde donde se pueden apreciar unas bonitas vistas tanto del pueblo, como de la Campiña y la Sierra Sur Sevillana.
Con vestigios tartesios y romanos, son los musulmanes los que empiezan a reforzar los restos de murallas romanas y visigodas existentes. En el siglo XI, Morón se convierte en reino de Taifa y el castillo alcanza su mayor importancia. Fue reconquistado por los cristianos del rey Fernando III “El Santo”. A partir de mediados del siglo XVI hacen del Castillo su residencia habitual familias nobles como los condes de Ureña, los duques de Osuna, etc., en los siglos XVII y XVIII, el castillo queda abandonado y se inicia un periodo de desmantelamiento que culmina con la ocupación de los franceses en 1810.
La configuración del Castillo, aun manteniendo su estructura de alcazaba y ciudad musulmana, es obra fundamentalmente medieval y su construcción es esencialmente de mampostería tapial y de cantería.
Su planta, casi cuadrada, la conforman dos espacios, uno superior, y otro inferior, cubierto con bóveda mudéjar sobre trompas, proliferando las torres cuadradas y macizas a lo largo del edificio.